EL CABARET DEL VERSO
ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2020

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del "Copyright", bajo las sanciones establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.
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firma en la FERIA DEL LIBRO MADRID

Este domingo, 5 de junio, de 11:00 a 13:00, firmaré ejemplares de mi última obra DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS, en la FERIA del LIBRO de Madrid - caseta nº 13 de ADELA (Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica).
Os esperamos!!!!!!!!!!!!!!!!!

CRÓNICA DEL AYUNTAMIENTO DE SANTOÑA

El rapsoda Isidro R. Ayestarán consiguió remover emociones la tarde del martes a los asistentes a su presentación. Su manera de recitar los versos influenciada por su trayectoria experimentada en los espectáculos de café teatro dejó a la Sala Víctor de los Ríos de la Casa de Cultura en el más sepulcral de los silencios. Logró sin duda trasladar a sus oyentes a las vidas de los personajes que sus poemas retratan.
Tras ser autor y protagonista de varios espectáculos poético-teatrales con su "Cabaret de los Sueños" y ser premiado con el Primer Premio del XVI Certamen Nacional de poesía Merche Lanza, el poeta santanderino Isidro R. Ayestarán se adentra en las historias de fracaso de multitud de personajes fabulando con las circunstancias de sus vidas en un derroche de sentimientos que buscan el retorno a la inocencia infantil frente a la cruda realidad adulta.
En el transcurso de la velada, el poeta rememoró cómo su abuela conoció a Miguel Hernández. “Mi abuela era de Cartagena y en la Guerra In-Civil, como son todas las guerras, se hizo dama de la Cruz Roja como única manera de volver a ver a sus seres queridos heridos o encarcelados aunque sólo fuese una vez”, ha explicado el rapsoda. “En su deambular por todo el sur curando enfermos, conoció a un hombre al que cuidó con el cariño de una abuela. En agradecimiento este señor le escribió unos versos que ella guardó siempre hasta que en las constantes mudanzas de la familia se perdieron finalmente. No sabéis lo que es para mí saber que aquel hombre era Miguel Hernández”, ha declarado emocionado Isidro R. Ayestarán.
El poeta ha analizado la sinrazón de la guerra, la miseria de quienes tienen que vivir en la calle, la tristeza de quien no pudo alcanzar sus sueños de infancia y los anhela. Dedica el libro a la difunta Ana Diosdado que participó en uno de los relatos que lo componen y evoca melancólicamente su infancia perdida.
El Ayuntamiento hizo entrega al poeta de unos libros pertenecientes al certamen literario Santoña... La Mar e invitó al celebre rapsoda a participar en el mismo. 

fuente:  http://www.santoña.es

recital en GIL (Santander)

Galardonada con el Premio Nacional Librería Cultural 2013, la librería GIL de Santander acogerá el próximo jueves 18 mis "pequeñas historias en verso sobre los grandes fracasos de unos personajes que agonizan en un asfalto de miseria, decepción y soledad".
Acompañado de mi inseparable muñeca de trapo, como referencia y leit-motiv del mundo de la infancia perdida, os hablaré de la vagabunda que paseaba todo su mundo en bolsas de plástico ya en el fin de una vida en la que fue, de joven, musa de un poeta torturado y decadente; hablaré de Lamento, el travelo de San Bernardo, que sueña con tiempos mejores mientras ahora vive arruinada físicamente al tiempo que languidece en esquinas maltrechas; del niño que se pregunta por qué en invierno asaltan las nubes grises en una vida lograda en la tómbola de los sorteos inexplicables; del hombre de familia, que llega a su hogar tras una dura jornada laboral que apenas le da para sustentar a los suyos; del poeta enamorado que sueña con aquella mujer a la que vio hace muchos años, de la que no sabe su nombre, pero de quien vive prendado desde entonces...
Editada bajo el sello Émepe de MundoPalabras, "De cuando quise acariciar el cielo con mis propias manos"vio la luz a finales de septiembre de 2015, y ya ha recorrido librerías y salas teatrales (en su versión escénica) tales como Más que libros (Santander), La librería del Puerto (Santander), Enclave de libros (Madrid), La esquina del zorro (Madrid), La Inquilina (Madrid), Barra/Llibre (Barcelona), Eutopía (Valladolid), La revoltosa (Gijón), Dlibros (Torrelavega), Biblioteca Guillermo Arce (Los Corrales de Buelna), Sala de tres Teatro (Santander), Rubicon (Santander), Libu (Bilbao). Y, próximamente, en Atticus-Finch (Madrid) y la librería Hydria (Salamanca).

DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS (vídeo promocional)

A partir de la música que Antón García Abril compuso para la serie de TV "Segunda Enseñanza", escrita y protagonizada por Ana Diosdado, cuya frase "A veces me gustaría tener doce años para pensar que la vida comienza cada día" abre mi nuevo trabajo literario, os presento este vídeo promocional para anunciar el recital que ofreceré el próximo jueves, 18 de febrero, en la librería GIL de Santander.
Os espero.

entrevista en MUNDOPALABRAS

Hoy tenemos en mundopalabras a Isidro R. Ayestarán, autor del poemario De cuando quise acariciar el cielo con mis propias manos, editado con nuestro sello émepe.
Pequeña biografía que te interese destacar
Comencé a escribir cuando era niño, ya que siempre me gustó contar historias, hilvanar personajes, llegar a lo más profundo de ellos y conseguir que salieran a flote. Luego, ya de mayor, descubrí el teatro, la magia de los camerinos, las mariposas del estómago y la tremenda verdad que alberga esa “pared invisible” que es el patio de butacas. Y decidí que debía calzarme el zapato de artista para viajar y volar con mis textos desde el escenario a la platea.
¿Cómo definirías en un máximo de cinco líneas de qué trata tu libro y por qué deben comprarlo los lectores?
Tal y como añadí para el texto de la contraportada, es una colección de pequeñas historias sobre grandes fracasos, sobre esas parcelas de verdad que atañen a la gente de la calle, de los cafés solitarios, de los que ansían, aunque sea, una pequeña porción de atención en sus vidas.
Un poemario sin grandes alardes literarios para llegar al lector mirándole directamente a los ojos.
¿Cuál es el principal objetivo que te planteaste con la escritura de esta obra?
Poner voz a los que no la tienen, no les dejan, no interesan. En un mundo donde las desgracias se convierten en una operación de marketing, los “sin voz”, los “nadie” –que diría Galeano– son mi principal objetivo. Para ellos es este poemario.
¿Qué es para ti ser escritor/a? ¿Te cuesta utilizar esa palabra para definirte?
Como diría el ficticio personaje de Cela en la versión cinematográfica de Camus, «yo no soy escritor, soy un mero “fabricante de letras”».
Un poeta de escenario que escribe una vez que se levanta el telón.
¿Qué ha sido lo más bonito y lo más difícil de todo el proceso de publicación de tu libro?
Empiezo por lo difícil: elegir la versión definitiva de poemas para la obra definitiva, decantarme por uno y no por otro. Eso que se llama de manera tan fea “selección”.
Lo más bonito fue el proceso de creación, desde la cita introductoria, los distintos bocetos para la ilustración de la portada, el tono de cada verso… Darle forma como hiciera, por ejemplo, Bernini con un bloque de mármol hasta llegar a alguna de sus obras en Villa Borghese.
¿Les aconsejarías a otros escritores que se embarcaran en la aventura de la autoedición?
Por supuesto, pero sin dejar de ser ellos mismos, teniendo fe ciega en su trabajo y creyendo a pies juntillas en lo que hacen. Conozco a muchos que vendieron su alma a cambio de un determinado logotipo en sus trabajos.
¿Cuál ha sido tu experiencia con mundopalabras.es?
Lo concebí como un trabajo en equipo, y así fue. Me orientaban, me dejaba orientar, les daba mi opinión, la contrastaban… Una experiencia mágica. Como sospechaba desde el principio que iba a ser.
Y así fue.
¿Qué sentiste cuando tuviste el libro entre tus manos?
Fue muy emocionante el desembalar las cajas y ver todos los ejemplares allí, ordenados, callados, a la espera de comenzar el viaje. Eso fue lo mejor de todo.
¿Algún consejo para escritores que están empezando?
Conozco a muchos que piensan que por utilizar expresiones o palabras “barrocas” o títulos “en abstracto” ya se consideran escritores. Y lo único que logran es que la gente que acude a sus presentaciones se mire entre sí en busca de una explicación ya que no entienden nada.
Uno de los grandes dijo una vez que la manera más fácil y directa de escribir “voy a subir al árbol a por esa manzana” es escribiéndola tal cual. Pues eso. Antes de llegar a las ramas hay que pasar por la raíz y el tronco.
Ya habrá tiempo para llegar a la cumbre.
Últimamente nos gusta cerrar nuestras entrevistas con una pequeña batería de frases que requieren una respuesta muy breve, ¡vamos a ello!
Tu principal fuente de inspiración es…
La vida
Para llamar a las musas nada como…
Dejar la puerta entreabierta mientras estás trabajando
Tu lugar preferido para escribir…
Mi rinconcito, rodeado de un montón de libros y una fotografía dedicada de Concha Velasco
¿Prefieres el día o la noche?, ¿el silencio o algún sonido de fondo?
Siempre la noche, con los auriculares puestos mientras escucho música en tono bajo
¿Libro electrónico o libro en papel?
Papel, of course. Lo otro no debería llamarse libro tan siquiera.
¿Alguna superstición?
Ninguna
Un sueño como escritor…
Que al terminar el libro, el lector(a) se ponga a pensar.
Tu escritor/a favorito/a…
Infinitos, de Bukowski a Gala pasando por Cela o Kerouac
Un personaje literario que te cautivara especialmente…
Martin Marco, de La colmena
La novela que te hizo llorar…
NADA, de Carmen Laforet. Por lo terrible de la historia, máxime teniendo en cuenta la época en que se escribió.
Por último, nos gustaría conocerte un poquito mejor, ¿te animas a responder a nuestro apartado “muy personal”?
Tu comida favorita es… Como de todo, pero no me van las extravagancias tipo chef
Serías capaz de insultar si… Cuando la estupidez se hace evidente al alcance de la mano
Tu ciudad favorita es… ¿Una? Roma
Lo que más odias de este mundo… la falta de respeto hacia los más débiles
Una manía personal… mirarme al espejo
¿De qué te disfrazarías en una fiesta de disfraces?… Maestro de ceremonias de un cabaret (lógico)
Ahora mismo estás leyendo… El sueño de la ciudad, de Andrés Vidal

breve reseña sobre mi obra

El poeta Isidro R. Ayestarán presenta su nueva obra, "De cuando quise acariciar el cielo con mis propias manos", una colección de historias en verso sobre personajes fracasados cuyas vidas cotidianas se desarrollan en la miseria, el sufrimiento y la soledad. Una dura crítica a la situación actual marcada por el desencanto, la falta de ilusión y el pesimismo.
Vagabundos, prostitutas, actrices en decadencia, infancias perdidas, etc. se convierten en protagonistas y centro de atención de esta obra que nos lleva a experimentar todos los estados de ánimo. Las palabras y el universo literario en el que nos sumerge el autor nos arrastran a un mundo gris en el que viviremos la decepción y la agonía, pero también nos hará reflexionar, sonreír y emocionarnos.

Cuando uno abre este libro de Isidro R. Ayestarán pasa a sumergirse en un universo literario donde la prosa se hermana con la poesía a golpe de verso, donde las metáforas y los símbolos juguetean, desinhibidos, y embellecen con un barniz especial todo aquello que tocan. Es este escritor santanderino, sin duda, un artista de las palabras que las maneja con sobrada holgura, utilizando los ritmos con tanta habilidad que convierte cada composición de este poemario en una melodía que nos hará vibrar, ya la leamos en silencio, deleitándonos, ya sea en voz alta.

De cuando quise acariciar el cielo… es una obra con un enorme poder evocador que consigue sacudir al lector, y hacerlo reflexionar, y sonreír, y emocionarse hasta la médula, y sentirse afortunado de haber coincidido con este libro ante cuyo encanto es prácticamente imposible mantenerse impasible.

Isidro R. Ayestarán
nació en Santander, en mayo de 1973. En 2009 ve la luz su libro de poemas y fotografías El cabaret de los sueños nocturnos, representado en formato café-teatro en varios escenarios de la capital cántabra.

Los textos de este autor y rapsoda han aparecido también en diversas publicaciones poéticas y ha obtenido algunos galardones como el del XVI Certamen de Poesía Merche Lanza.

Además, también es autor y coprotagonista de diversos espectáculos poético-teatrales representados en diversos escenarios de Santander y Madrid con títulos como Bohemian Cabaret, Trovador de madrugada o Carrousel, donde combina la sátira y el cabaret con el compromiso social.

SENDEROS DE POETA



No se hicieron las tardes de domingo
para hablar de amores perdidos,
ni el horizonte de mi bahía
para ser camuflado por la neblina matinal.

Los rayos del sol se funden con el mar
bicolor entre crepúsculos y lágrimas vertidas,
y los solitarios no lo son menos por maquillar
artificialmente sus sonrisas de mentira.

Hay quien dice que los poetas naufragamos
en cada uno de nuestros versos,
y que como los buenos capitanes,
nos hundimos con nuestro barco,

y los hay también que se sientan a
contemplar el caminar errante de las musas,
el footing del alcohol en sus venas, y el calor
de aquel beso que ya se pierde a lo lejos.

No se hicieron las mañanas de lunes
para escribir poemas amparados en el recuerdo,
para ensordecer con el estruendo de los silencios,
apoyarme en el balaustre de la nostalgia,
y musitarle al viento que aún la quiero.

No, querido destino incierto,
no nacimos los poetas para dejarnos la piel
en este cruel sendero de letras plañideras mientras
nos lanzamos a la búsqueda de su encuentro.

El amor nos lleva delantera, compañeros…

Un par de páginas, por lo menos.

(c) Isidro R. Ayestarán

DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS

DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS
un tren de versos, momentos, nostalgias y quimeras.

De venta en:
Santander: Más que libros, La librería del Puerto y Gil
Torrelavega: librería DLibros
Santoña: librería N. Áncora
Valladolid: librería Eutopía
Madrid: Atticus-Finch, Traficantes de Sueños, La esquina del Zoro y C.S.La Brecha
Gijón: La Revoltosa
Barcelona: Barra/Llibre


¿Quién más se apunta?
Nos vemos en la próxima estación.
FELIZ 2016

VOLAR SIN RED

Fragmento del montaje escénico ACARIANDO EL CIELO, estrenado el pasado 19 de noviembre en Sala de tres Teatro (Santander), basado e inspirado en mi último trabajo poético "De cuando quise acariciar el cielo con mis propias manos".
Una colección de pequeñas historias sobre fracasados y perdedores recitadas por un rapsoda que vive en una continua pesadilla adulta, ajena a la sonrisa de una infancia que acaba de enterrar.

"Siempre quise volar, alto, muy alto, con la curiosidad de un niño siempre a punto, traspasando sendas de nubes a modo de maratón kilométrico sin importar el destino. Tan sólo volar y llegar a alguna parte, acariciar el cielo con mis propias manos por mucho que la vida se empeñara en romperme por dentro al intentarlo"


SÁCAME DE AQUÍ



Luces tenues alumbrando
mi callejón, el de los espejos
deformados de este rincón
oscuro en el que me enclaustraron
con voto de silencio.

Mudo ante los combates constantes
a los que me retaron dejándome exhausto,
vencido, sin fuerzas ni ganas por continuar
en este sendero carente de alma y sentido,
de una mirada ardiente que acierte
al convertirse en mi cómplice a la hora
de hacerme sentir vivo.

Sácame de aquí con tu luz cegadora,
con esa mano tendida convertida
en el deseo de huída hacia tus abrazos,
pronunciando tu nombre junto al mío
hacia la meta de ese horizonte donde
resucitan los amores perdidos.

Alúmbrame, sí. Conviértete en la brújula
que necesito para dejar de ser tu sombra
y sí una parte esencial de tu cuerpo.

Sácame de este callejón oscuro
en el que habito, torturado por
los golpes del destino y los besos
que nunca me dieron.

Sácame de aquí,
de la pesadilla de mi sueño.

Te necesito.

(c) Isidro R. Ayestarán
DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS

SIEMPRE SERÁS MI PRINCESA y JINETES PÁLIDOS

Fragmento del recital poético en la Biblioteca Guillermo Arce de Los Corrales de Buelna (Cantabria), con motivo de la presentación de mi poemario DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS.
El vídeo recoge el momento en que se recitan "Siempre serás mi princesa" y "Jinetes pálidos", dos poemas que hablan de los vagabundos de la calle, aquellos que pueblan el asfalto de la ciudad en busca de unas monedas o, simplemente, un ratito de cariño y atención.

JINETES PÁLIDOS

Hoy te he vuelto a ver pasear
desde el portal donde habito,
donde cada noche me dejan dormir
cubierto por los cartones que a otros les sobran,
donde cada mañana me desayuno
con la miseria de la incertidumbre.

Has pasado tú, encorvado como siempre,
con tu taciturno semblante a la caza
de un nuevo día, sin importarte el ritmo
ni el decorado habitual de tu sendero.
                                                       
Un lacónico saludo entre tú y yo
quebró momentáneamente el silencio.
El tuyo, tu silencio,
el mío, mi silencio…

Silencio,
y no porque nos falten las palabras,
sino porque nunca nadie quiso
detenerse a escucharnos.

Alcé la mano en señal de buenos días,
y como cada mañana, asentiste con
una tímida sonrisa. Luego, te alejaste
calle abajo, vida abajo, mirada abajo.

Hoy te volví a ver pasear ante mi portal.
Y hoy, inspirado, decidí acompañarte.

SIEMPRE SERÁS MI PRINCESA

Trono de cartón bajo palio,
deshecho por la noche anterior,
mullido por las sábanas de tus caricias,
al arrullo de tu nana y tu mirada.

Surcando al peatón de asfalto
en busca de unas monedas,
las migajas esquivas con el rabillo del ojo
y la angustia filtrada en el abismo de tus manos.

Sin nada que llevarse a la boca
más que tu compañía,
te sientas a mi vera, me envuelves con
tus brazos de hombre derrotado,
como queriéndome cubrir de la ignominia del exterior.

Nos sonreímos, nos lo decimos con los ojos,
te musito que no pasa nada, que saldremos
de ésta como de todas las demás.

Y en silencio, a través de ese nudo
tuyo en la garganta, tras el abrigo de tus besos,
te leo a modo de libro de cabecera:

Tranquila, mi vida,
siempre serás mi princesa.


(c) ISIDRO R. AYESTARÁN