EL CABARET DEL VERSO
ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2020

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del "Copyright", bajo las sanciones establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.
Mostrando entradas con la etiqueta floristería mil rosas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta floristería mil rosas. Mostrar todas las entradas

REQUIEM, el texto de la obra


Suenan los compases de "Candilejas", de Charles Chaplin.
El decorado presenta el escenario de un Café un tanto desolado, de estética atemporal aunque inspirado en el Art-Decó años veinte y, sobre todo, en "El ángel azul" de von Sternberg, con alguna mesa de tablero de mármol desperdigada y sin orden, sillas de madera sobre ellas y una o dos tiradas por el suelo. Además, como decoración, hay varios bustos con chisteras sobre tarimas, boas de plumas arrojadas por el suelo y, en el fondo, pero de manera destacada, se ve un atril adornado con telas blancas y una máscara de color plata en el centro.

Vemos aparecer al poeta protagonista, bastante ebrio y riéndose escandalosamente, vestido completamente de negro, con un abrigo y un fular torpemente colocado sobre los hombros. En una de sus manos lleva un bastón y una maleta de la que sobresalen telas y algún papel. En la otra, lleva agarrada una botella de vino, por la mitad de su capacidad. Camina torpemente por todo el escenario, al compás de la melodía chapliniana, cambiando de mano los elementos que lleva, dando sorbos de la botella, haciendo notar que le molestan, tanto la maleta como el bastón, intentando desembarazarse de ellos hasta que lo consigue, arrojándolos al suelo, chitándoles por el estruendo provocado por el ruido al caer. Luego, mientras baila sobre sí mismo, da un largo sorbo a la botella al tiempo que se retira el fular, que se desliza por el abrigo hasta caer al suelo.

La música cesa.

Sólo se oye al protagonista, que comienza hablando de manera enérgica.


POETA

¡¡Brindo... por tantas noches de gloria!! ¡¡... Por tantas noches de aplausos del público que llenaba el teatro cada noche!! ¡¡... Por tantas...!!


Se queda pensativo, da un trago a la botella y comienza a andar por el escenario, torpemente. Así, se mantiene unos segundos antes de hablarle a la botella, con voz marcadamente ebria.


POETA

Ayer al Baudelaire no se presentó ni Dios... (se pone amargo y con la voz en un punto quebrada) En la que iba a ser mi gran noche de estreno, sólo se amontonaron ante mí copas y copas de vino... El público prefirió quedarse en la terraza del bar, contándose sin prisa sus cosas. No les culpo... (lanza una sonora pedorreta y rompe a reír). Para ellos, tan sólo he sido el cabaretero de la chistera y el bastón que hace siempre lo mismo por mucho que cambie el título a sus obras... "Estas cosas curten, dan tablas", me dijo un día no sé quién. Pero yo no me acostumbro a la ausencia del respaldo... a toda esta decadencia.


Torpemente, se deja caer sobre una silla, como un muñeco de trapo. Da otro sorbo a la botella y continúa con su discurso.


POETA

Nunca me gustaron los reproches ni cantar las verdades a la cara a nadie... Allá cada uno. Pero las cuentas no salen, los amigos restan... y el agujero de mi maleta multiplica cada día más la resaca amarga tras la bebida emborrachadora del olvido... (se coloca las manos en la boca, como si estuviera hablando por un micrófono) ¡¡¡Cinco minutos y a escena!!!, decía el gerente del Baudelaire anoche... (pensativo y amargo) Sin música, sin voz... y con los ojos pintados tan de negro que tiraba para atrás... unos ojos aturdidos por tantas noches de sueños rotos... (se levanta decidido hacia el atril, y cambia el tono de voz) ¡¡Pero salí a escena!! ¡¡Y me coloqué ante mi atril de piernas decadentes, medias deshilachadas y vértice por adivinar!!... (cambia otra vez el tono, a uno más divertido por la borrachera)... Y unas cuantas copas de vino encima... Y una vez allí arriba, lo único que pude decir fue "Ay, muñeca... cómo te trata de mal el mundo de la poesía... Yo, por lo menos, me cambiaré de calcetines mañana a primera hora"... (adopta un tono amargo) Pero la colonia del verso no se evapora, se impregna en la piel, se mete tan adentro, que el algodón desmaquillador no logra su efecto.


Pensativo durante unos segundos, da un sorbo largo antes de hablar, como ido y burlón en un principio, alzando la botella a modo de brindis.

POETA

¡¡Cinco minutos y a escena!!... (como volviendo de un sueño, con voz entrecortada)
Con lo único que adorna últimamente mi ronca voz, donde aún resuena el eco de aquel "te quiero" que debí haber arrojado en algún momento de inspiración... (reflexivo) Y sí, estas cosas curten, dan tablas... Y cada día que pasa, recito más ligero de equipaje. (Posa la botella y se dirige hacia el atril mientras se va quitando torpemente el abrigo) Pero ya que están ustedes aquí esta noche... que no se diga.

Comienza a oírse de fondo un tema crepuscular, el "Silence" de Hans Zimmer, que sirve para acentuar el tono de voz del protagonista.
Parece que va a ponerse a recitar, revisando cada folio de manera nerviosa, negando contundentemente con la cabeza, pero en el último segundo les deja caer al suelo, como si fueran hojas secas, mostrándose más deshecho por segundos.
Su voz, entonces, se hace más oscura y sin fuerza.

POETA
Pero si no puedo... Ni sé las horas que llevo vagando por las calles de la ciudad, buscando esa meta certera para este patético personaje que inventé hace tiempo... Ya sin ilusiones ni sueños, como esa gente que pasa por la vida sin saber a qué huele un camerino cinco minutos antes de salir a escena. El mío, desde hace horas, huele a poesía, a verso hilvanado con el corazón destrozado, al ritmo de ese tic tac demoledor que se te clava en lo más profundo del alma hasta que te es imposible decir "basta"... Silencio... El poeta quiere dormir, conducirse a través del sendero de nubes que lo acunaban antaño... (mira hacia su atril, decorado de manera desolada) Hubo noches en que mi atril lucía mejor aspecto, las telas se renovaban cada cierto tiempo e, incluso, diseñaba coreografías para mis versos... (alzando los brazos de manera muy expresiva) ¡¡El Maestro de Ceremonias me llamaban!!

La música cesa.
Poco a poco, baja los brazos al tiempo que desciende también el tono de voz.

POETA
Pero todo ha terminado... Todo ha terminado... El teatro ha muerto en el más absoluto de los silencios, bajo la indiferencia más acentuada... Bajo ese aplauso que no tiene vida ni proporciona calor alguno... El cabaret perdió su luz... las coristas, sus lentejuelas... ¿Y mis bailarinas? ¿Y la luz de mis focos? Hoy salgo a buscaros... (adelanta la mano como si los buscara realmente) Quiero encontraros... ¿Dónde estáis?... Silencio... ¡¡Que alguien apague esa música que me persigue desde hace horas!! (se coloca las manos en los oídos unos segundos, como si le estuvieran martirizando) Esa tétrica música de requiem que suena al recordar todo el cabaret al que di vida sobre el escenario... (con tono orgulloso) ¡¡Yo fui un gran artista!! ¡¡Y el público me aplaudía estruendosamente cada noche!! ¡¡Y éstas eran mis armas de caballería!! (se agacha para coger su maleta, qeu abre para ir sacando unas boas de plumas, una máscara de colores y una chistera un tanto ajada, al tiempo que va hablando) La contraluz de las bambalinas, la coreografía de una vida multicolor, la artificialidad para algo que pugnaba dentro de cada latido de mi corazón para que el público esbozara una sonrisa... lejos de las sonrisas mudas que nos rodean ahora... (se alza con la chistera y se la coloca lentamente) Cada noche levantaba el telón sobre este mundo de fieras...

Suenan los compases de "
Cabaret" de John Kander.
El poeta se transforma en Maestro de Ceremonias, desafinando los primeros compases por los efluvios del alcohol, al tiempo que recoge el bastón. Adopta entonces una postura cómica de verdadero maestro de ceremonias de la escena, jugueteando con su bastón, interactuando con el propio público y danzando por el escenario al ritmo de la música trepidante.

MAESTRO DE CEREMONIAS
¡¡Willkommen, bienvenue, welcome, bienvenidos!! ¡¡In cabaret, au cabaret, to cabaret, al cabaret!! ¡¡Meine damen und herren, mesdames et messieurs, ladies and gentlemen, señoras y señores!! ¡¡ Sean todos bienvenidos al Cabaret de los sueños, donde cada noche abrimos las puertas de la sala para hacer que se sientan como en su propia casa!! ¡¡El show que dura toda la noche!! ¡¡Bailarinas con lentejuelas danzarán ante todos ustedes!! ¡¡Actrices de mimo que, gracias al Hacedor, son mudas incluso una vez que ya se ha bajado el telón!! ¡¡Comparsas y cabareteras les harán compañía hasta que la cartera quede vacía - las tengo bien enseñadas -!! ¡¡Boas de plumas, luces de colores!! ¡¡Un espectáculo de los de antes, con la orquesta del Gran Torino a la cabeza, junto a su batuta certera sacada del Hollywood musical de los cincuenta!! ¡¡Levantamos el telón sobre este mundo de fieras!! ¡¡Dejen sus problemas en la puerta y olviden estos tiempos negros de conflictos y zancadillas!! (danza unos breves segundos con interactuación con el público) Hoy tengo las mesas llenas, con un público que no sabe muy bien a qué ha venido esta noche ni qué dirección tomará el show durante los próximos minutos... MMMmmm, las coristas apuran sus últimos segundos en el camerino antes de su salida a escena... MMMmmm, la orquesta envuelve con su música cada rincón de este altar de flores... MMMmmm, les invito a que se adentren todos ustedes entre las notas locas de este pentagrama de versos y música que se llama Cabaret de los Sueños... ¡¡No querrán marcharse nunca!! (se arroja confeti sobre sí mismo, al tiempo que adopta un tono de voz más sombrío, como de lamento) Willkommen... Bienvenue... Welcome... Bienvenidos...

Cesa la música.
Como si volviera a su realidad, el Poeta se desprende de chistera y bastón al tiempo que la voz parece arrancar de un susurro doloroso, hasta que consigue hacerse audible.

POETA
En mi último espectáculo, la corista no salió a escena. Se refugió en su camerino, silenciosa, empapada de sentimiento y poesía por un amor que no le era correspondido... (su voz es un lamento de autoculpa) Ciego estúpido... No supe apreciar el significado de su mirada al bajar el telón. Para mí, lo único verdaderamente importante era la posibilidad de no recibir un aplauso al finalizar el show... el no tener purpurina con que maquillar las sonrisas de mentira. Ignoraba lo que era un sentimiento... lo que siente un corazón cuando está en silencio, y ése era su miedo, el terror que no supe apreciar en sus ojos... Cabaret absurdo... (alza la voz, que muere justo en la última frase) Inútil personaje que llorará entre bambalinas la ausencia de un "te quiero"... (anda ensimismado por el escenario hasta sentarse sobre la silla) Dicen que cuando el amor se desvanece, la poesía cae como una hoja en otoño, y el alma se convierte en una dama de negro que camina errante con su candelabro, con luz tenue, con su corazón apagado... (observa los folios que había arrojado anteriormente con tristeza y amargura) Mi alma surca ahora el océano de folios donde yacen las estrofas de los versos destruidos, a la deriva, ya sin destino... (se agacha hasta palpar cada folio, como si les hablase a ellos) ¿Quién quiere detenerse a escuchar al poeta que muere en cada uno de sus versos?... Los versos del poeta que te anhelará en cada uno de ellos, en cada fragmento de sus sueños... (se alza muy lentamente) ¿Dónde van las almas errantes? ¿En qué momento de la ovación debe bajar el telón deshilachado para alzarse de nuevo, dejando al descubierto a esta pobre marioneta del cruel destino? ¿En qué momento exacto de la noche expiró el Maestro de Ceremonias para convertirse en un poeta que cuenta su triste historia?

En ese momento suena el tema instrumental "The last man", de Clint Mansell, una música de requiem que acentúa el momento en que el poeta, ensimismado, va recogiendo aleatoriamente uno a uno los folios, hasta que, por sorpresa, se detiene en uno que comienza a leer en un susurro, dejando caer el resto.

POETA

(leyendo)
Camino con mi soledad por mil calles desiertas, con mis versos resquebrajados pensando que son nuestros corazones quienes van de mi mano. Humillo la mirada para que nadie me lea la tristeza en mis ojos, que nadie comprenda cuánto puede sufrir un sentimiento cuando no es correspondido, que se olvide para siempre lo que significa tener un amor lejano... tanto, que ni las voces de los más cercanos me distraen de tu distancia física y emocional. (se alza con el folio en la mano, ensimismado) Navego en silencio por mi mundo gris, imaginando que las olas que se me acercan son los impulsos de tu alma por volver de nuevo a mi lado, ilusionándome por sentirte cercano, emocionándome por sentir en tu mirada un amor certero al que nunca dejaré alejarse del alcance de mis abrazos. (deja de leer, y lo recita de memoria, con la mirada perdida en el recuerdo, hacia el horizonte) Pero al levantar la mirada, compruebo el cruel silencio en mi mundo de colores, y me doy cuenta de que sólo puedo soñarte en un arrebato de fantasía y luces, lejos, muy lejos de esta noche apagada y muda, donde camino cn mi soledad en un intento por no olvidarte. Y en silencio, musito tu nombre para mis adentros y con la mirada perdida... Sólo así serás mío en mi nostalgia y mi recuerdo. Sólo así. salvaré nuestra historia de otras miradas que nunca llegarán a comprender lo mucho que todavía te quiero. (deja caer el folio al tiempo que se lleva las manos al corazón y luego hacia el horizonte) Le envío un beso a mi horizonte y a mi vida mientras espero a que lo recojas. No tardes... te espero.

Cesa la música.
Lentamente, baja los brazos y queda muy quieto, rememorando su doloroso pasado con una voz quebrada.

POETA
Me dijeron que te habías ido... que en el último segundo echaste la mirada hacia atrás, hacia el fondo de la platea en un intento porque algo de nosotros volviese a coincidir en ese preciso instante... Pero no ocurrió, y tú te perdiste a lo largo de la calle, resquebrajando cada baldosa de la acera con el estruendo de tus tacones y tus lágrimas... Y yo también me perdí, convertido en el vagabundo errante que surca mil senderos en tu búsqueda... transformado en la sombra torturada por el recuerdo de tu última mirada, (alza temblorosa una de las manos) de esa mano tendida que quedaba sola, buscándote, comprendiendo en el último momento que lo único importante ya era el estar contigo mientras recorro toda esta inmensidad de soledad impuesta... Sin respirar apenas para no desbaratar las letras de este poeta, que escribe sus versos más tristes mientras intenta patéticamente sortear las nubes negras que presagian tormenta... (cambia el tono de voz, haciéndose más potente, tembloroso y nervioso, con una marcada respiración) Creo que fue en ese momento cuando el Gran Conflicto se recrudeció, y mi mundo interior comenzó a tambaearse... envolviendo de adiós todo nuestro ayer y la nada más absoluta de aquel presente... Música de requiem... El cabaret quedó clausurado y sus artistas llamados a las filas de la dispersión y la lejanía... Pobres marionetas... Pobres de todos nosotros en estos tiempos de amar... o sobrevivir...

Queda en silencio unos segundos, pensativo. Se sienta sobre la silla, coge la botella y comienza a beber de ella muy lentamente... hasta que poco a poco va saliendo de la pesadilla.

POETA

La noche me vuelve a arrancar del túnel en el que habito… de los senderos del asfalto y la oscuridad… El Café ha quedado desolado, las bambalinas desiertas, el telón ya no se alzará nunca más… Y mis bailarines, convertidos en marionetas, deshechos sobre la carretera escénica sin una música de fondo que les diera la nota exacta para aparecer a mi lado… Y yo… a partir de entonces, convertido en el halcón solitario que alza el vuelo sobre el recuerdo de todos ellos… errante, malviviendo en tugurios decadentes a cambio de unas monedas por desprenderme de mis versos… (hablándole a la botella) Derrochando lo poco que gano en mi única válvula de escape para olvidar… (da otro sorbo y habla como si estuviera contando una historia al público) En el Baudelaire no estoy del todo mal… Me pagan en función de la gente que acude al espectáculo. Si consigo arrastrar a los tres o cuatro parroquianos del local de enfrente, y se toman varios copazos, entonces mi bolsillo llora de felicidad… Les vomito a la cara mi mundo interior, las penurias que me afectan y el cómo veo a la sociedad de hoy día… (su voz se rompe) Sin embargo, hay noches, como la de ayer, en que no va nadie a escucharme y mis poemas retumban entre las cuatro paredes del local. El promotor, entonces, no sé si por caridad o… vayan ustedes a saber… se vuelve generoso, y me invita a un par de botellas de vino que yo me llevo para bebérmelas por la calle… a la caza de la luz de la luna, del canto de la sirenas, de la melodía certera de las musas… o del recuerdo de aquellos tiempos que se marchitan en lo más profundo del corazón… (su tono de voz va alzándose, orgulloso) donde resuenan el nombre, la música y el título que di a mi obra… El Cabaret de los sueños…

Deja la botella y se levanta, con el mismo tono de voz con que acabó el segmento anterior.

POETA

Sobreviviendo... vomitando mis versos a quien quiera escucharlos... Cuando llora la música, el artista pierde la luz del espectáculo para convertirse en un poeta (comienza a recitar con voz sombría hasta que se derrumba en los últimos versos):

Comienza a recitar, con un marcado acento de interpretación, hasta que va derrumbándose poco a poco.

POETA

La copa de vino suda

desengaños que caen hasta

llegar al madero viejo de la barra del bar,

viejo por las historias acumuladas,

por los guiños repetidos,

por los violonchelos desafinados.

El dedo apenas se levanta

para alcanzar la altura requerida

de la atención del barman,

y el temblor del alcohol

posee papeles legales

y nadie osará arrancarlo de esta tierra.

Poco a poco va descendiendo al suelo, envolviéndose en sí mismo, con la voz quebrada por un llanto inminente.

POETA

Los cimientos del cuerpo

se resquebrajan como una flor marchita,

como una campana en su reinado,

tañendo adagios con sabor amargo,

surcando la piel ajada, dando

relieve al nudo en la garganta…

Comienza a sonar “La canción de la estrella” de Richard Wagner para su obra “Tannhauser”, acentuando el dolor del poeta, cuyo tono de voz es ya un llanto.

POETA

Nadie te hace caso, viejo poeta,

viejo por acumular versos,

estantes llenos, sábanas vacías.

Hace frío en esta madrugada,

humedad sin piedad ni olvido

que te sigue con su guadaña,

con el filo del fracaso escénico,

con el epitafio de una obra imposible.

Se alza de nuevo para terminar con el poema.

POETA

Silueta troquelada en un horizonte

de luces y sonidos, de músicas

que envuelven la resaca…

al tiempo que pido otra copa

que pagaré con mis escritos

empapados de vida y sentimiento.

Un precio alto, lo sé…

Pero qué más da ya…

Ensimismado, lloroso, su voz termina en un quiebro y cae derrumbado en el suelo.

Mientras suena la música, en el increscendo, parece que despertara de una terrible pesadilla, como si las notas musicales le impulsaran a encarar la vida desde otra perspectiva.

Mira hacia el horizonte satisfecho, hasta que en un momento de decisión, se mira la ropa que lleva y se desprende de la camisa negra para rebuscar en la maleta del principio hasta sacar otra de un color blanco que se coloca lentamente, antes de coger un nuevo fular y colocárselo por el cuello.

Se levanta muy torpemente, al tiempo que la música le lleva a iniciar un nuevo camino, lejos de la noche y el amargo recuerdo del pasado, hacia una dirección aún por determinar.

Con un sombrero en la mano, recoge los poemas que hay desperdigados por el suelo, los coloca suavemente sobre el atril, les acaricia a modo de ternura y homenaje por lo que simbolizaban una vida anterior, y comienza a perderse de escena, hasta que en el último momento, echando la vista de nuevo hacia el atril y todos los enseres que ha dejado desperdigados por el suelo, les hace un saludo reverencial, se coloca el sombrero, y sale de escena con el último compás de la música.

REQUIEM

© Isidro R. Ayestarán, 2010

dramaturgia: Ángel Camarero

REQUIEM, el vídeo promocional


REQUIEM...
un monólogo sobre el TEATRO,

sobre los POETAS,

sobre la VIDA...




(c) ISIDRO R. AYESTARÁN, 2010

RAPSODA DE OTOÑO


El rapsoda está listo para salir a escena. Sobre su atril, los papeles que reflejan los momentos cruciales de su vida; en su manera de recitar, los gestos que antaño le dedicara a su alma; tras cada verso, un desengaño, un dolor, una mentira... un mundo repleto de nada.
El poeta comienza su recital con un poema de amor, clavando la mirada en un público entregado, en cada nombre anónimo que esa noche le acompaña, en todas esas palabras calladas que le aguardan.

El artista que bajo su sombrero nos habla de un horizonte perdido, va desgranando, poema tras poema, sus fragmentos resquebrajados, empañados por tanta angustia, hablándonos de una soledad más allá del sentimiento dormido de un amor que tropieza, inexorablemente, en un suspiro que nombra a quien inspiró los textos que él encierra en una desvencijada maleta llamada "corazón remendado".

El pintor de los versos de amor no precisa de aplausos ni miradas de asentimiento, ni palmaditas en la espalda ni besos de judas en los titulares de los periódicos. Sólo quiere silencio en un verso concreto... aquél que lleva su aroma y su recuerdo.

"Soy tu rapsoda, tu poeta, tu último aliento y tu sombra... Soy en lo que me has convertido por tu ausencia, por tu rechazo y tu falsa cadencia a la hora de amarme. Sin embargo, no me importaría que te convirtieras en estatua de sal si te volvieras para verme. Yo te adoraría igualmente, pondría flores a tus pies y te sacaría en procesión por calles angostas, con una banda sonora de redobles de tambor y solos de corneta, bajo palio y corona celestial... Todo eso, si te acordaras de nuestros momentos, de esa llama que resplandecía al iluminar nuestros cuerpos..."

Ese silencio requerido por el rapsoda se hace realidad, pero luego se rompe en un aplauso tímido al fondo del teatro, donde una puerta se abre y se cierra al instante, y unos pasos que significan una ausencia en la platea que aguarda el momento de la bajada del telón.


Y al encerrar sus versos en su ruinosa maleta, el poeta se aleja por una calle apenas iluminada, tras haber cobrado una mísera paga por un poemario que pasea de puerto en puerto, de escenario en escenario, viajando errante con un compañero lejano de viaje.

Aquél que inspiró su texto definitivo sobre una quimera de amor que, de forma cobarde, se mantiene ausente en un sueño y en un horizonte que, de acercarse uno de los dos a él, se perdería para siempre.


fotografía: SOLEDAD BEZANILLA
REQUIEM - Mil Rosas (Cubo, 1 - Santander)

4 noviembre 2010

EL VAGABUNDO


Melodía de violín a la luna llena,
scherzo desde lo profundo

del corazón,

caminar apagado sobre el

callejón angosto de una vida gris,

buscando un foco de luz

que te alumbre, buscando

un guiño cómplice que te sonría

en tu triste vagar...


Con pasos desmadejados

de farola en farola,

brincando para evitar los

charcos de soledad,

esconderte de la penumbra

que rodea la sombra en la pared,

acompasada, patético reflejo

de lo que fuiste antaño...


La estrella de un cabaret,

el Maestro de Ceremonias certero

tras el telón de acero hilvanado

a base de sentimientos y un amor

marchito en invierno

que partió lejos, lejos...

más allá de las candilejas,

hacia esa otra orilla donde ya

no se pone el sol.


Pero el telón se levantaba cada noche,

y tu pena debías disimular

al ritmo de la orquesta frenética,

al impulso de tus coristas y el

calor de un público cercano,

pero ignorante de ese scherzo doliente

y amargo que te carcomía por dentro,

viejo trovador...


Viejo trovador,

vagabundo en escena

con el hatillo pleno de unos sueños

por cumplir que persigues

cada noche...

como la flor que busca la luz del sol
.

...Más allá de las candilejas.


texto del nuevo estreno escénico VOLVER
(versión íntima de CAFÉ NOCTURNO)
para MIL ROSAS - Santander, 4 noviembre 2010

fotografía: NAZARET ABAD
realizada durante el show TROVADOR EN SANTA FE
Santander, 22 julio 2010

RAPSODA: el vídeo dedicado a mi público


EL CABARET DE LOS SUEÑOS cumple un año, doce meses de alegrías, de grandes y buenos momentos, y, sobre todo, de lanzadera definitiva como rapsoda y dramaturgo. Todo un año plagado de actuaciones, de promoción de mi libro, de sueños hechos realidad.
Pero este post y el vídeo que lo acentúa no es un autoalarde de mis cosas, sino un homenaje a ti, querido lector, amiga lectora, espectador fiel de mis espectáculos tanto en el Colilla Queens como en la floristería Mil Rosas, la librería La Libre o el Centro Cultural Dr. Madrazo.

Simplemente es mi forma de darte las gracias, ofreciéndote un montaje con algunos de mis mejores momentos, con la música de Andrew Lloyd Webber para "El fantasma de la ópera" y "Cats", y con la satisfacción de tenerte al otro lado de mi pantalla.

Mil gracias y mil besos.


Dedicado, especialmente, a mi querida amiga del ALMA.

CABARETtour, el vídeo

Montaje fotográfico que incluye las mejores instantáneas recogidas a lo largo de toda la promoción de mi libro "El cabaret de los sueños nocturnos", representado en la floristería Mil Rosas, en la librería La libre y en el Centro Cultural Dr. Madrazo de Santander.
El vídeo viene acentuado por cuatro de los diversos temas instrumentales que sirvieron de banda sonora a los distintos shows: "Charleston" y "Terry", compuestos por Charles Chaplin para sus películas "Monsieur Verdoux" y "Candilejas"; "Silence", de Hans Zimmer para la película "La delgada línea roja"; y "Suite", compuesta por Guy Farley para "Modigliani".
Un bonito recuerdo para lo que ha sido, sin lugar a dudas, uno de mis mayores éxitos, compartido con todo mi equipo técnico, sin los cuales no hubiera sido posible el realizarlo.
Y otra vez, desde las líneas de mi Cabaret, les reitero mis mil gracias... y mis mil besos.

ATRILES EN FORMA DE MARIPOSA



Siempre he sostenido la teoría de que los versos de los poetas son como mariposas que levantan el vuelo... De ahí que para los mini-espectáculos de poesía y teatro que sirvieron de presentación de mi libro "El cabaret de los sueños nocturnos" en la floristería Mil Rosas y en la librería La Libre, hubiera un atrezzo un tanto especial: mi atril, con mi máscara cubierta de telas a modo de alas de mariposa, y que hacían juego con mi atuendo oscuro y los zapatos especiales en blanco y negro que la musa Luzmela me regaló para escenificar mis versos.
Fueron dos recitales distintos, pero la mezcla del romanticismo y el compromiso social casaron acertadamente una vez más.
Mil gracias a mi equipo técnico de costumbre (ellos ya saben quienes son). Me llevo a lo más profundo de mi corazón su tremendo calor humano, así como las miradas atónitas de quienes presenciaron por vez primera uno de mis espectáculos. Han prometido repetir.
Para ellos, darles la bienvenida a mi mundo de sueños...
Los sueños de este su poeta.


fotografías: NEL

"El cabaret de los sueños nocturnos está dedicado a mis estrellas del cielo".
El amante solitario de "Otoño" y "Caminando con mi soledad", con la mirada siempre puesta hacia el paraíso de las estrellas. Luego vendría la parte cabaretera del show, con "La alcoba desnuda", "Adicto al espidifén" y un vals un tanto peculiar para los versos de "Buscarte". Una vez más, el aroma de las rosas de Charo hacían juego con la música de mis palabras.


fotografía: NEL

"Me gustaría aferrarme a tus brazos mientras le dicto a las estrellas las heridas sin cicatrizar de mi alma".
Tras "Las sonrisas mudas" y "El sordo siempre cree que el que baila está loco", los versos de "El poeta azul de las letras locas" cierra el show en la floristería Mil Rosas.


fotografía: NEL

"Cae la noche sobre la autopista alumbrada por las estrellas".
La voz ronca y ajada del Clint Eastwood de "Gran Torino", sirve para introducir el show poético musical en la librería alternativa La Libre.
Los versos de "Bues del asfalto" y "... Porque tú no estás", levantan los corazones de todos los asistentes.

fotografía: NEL

"La mano que se tiende sin pedir nada a cambio".
Para los perdedores en el mundo del amor y los sentimientos: la prostituta decadente de "Arrabal", el corazón desgarrado de "El amante", la soledad del poeta para "Estatuas silentes nocturnas".


fotografía: NEL

"La bandera bien doblada y planchada".
La parte más dura del recital en La Libre: el homenaje a todos los perdedores de la vida, torturados y asesinados por su forma de ser. Todo un alegato contra la pena de muerte para "El ballet de los soldados rasos", "El ángel de la princesa lapidada" y "El lugar donde ya no se pone el sol".
Para los que aman. Para los que sufren. Para los que sueñan un mundo mejor.

fotografía: NEL

LA SEMANA DEL CABARET Y LA POESIA





Semana plena en cuanto a poesía.
La floristería Mil Rosas y la librería alternativa La Libre, acogen la presentación de mi "Cabaret de los sueños nocturnos" en sendos espectáculos de poesía, teatro y música, donde desgranaré a lo largo de dos estilos diferentes (uno para cada día) diversos fragmentos de mi libro. Desde el satírico "Adicto al espidifén" o el vals burlesco para "Buscarte", pasando por la soledad en los versos de "Otoño", "Caminando con mi soledad" y "El amante", el erotismo en "Arrancarte de mí" y, como colofón, el compromiso social con el ser humano, denunciando todo aquello que lo denigra: las muertes de los niños durante los conflictos bélicos para "Las sonrisas mudas", la lapidación de mujeres acusadas de adulterio para "El ángel de la princesa lapidada", la repulsa a cualquier guerra para "El ballet de los soldados rasos" o el ajusticiamiento de homosexuales en Irán a la hora de aplicar su Ley Sharia para "El lugar donde ya no se pone el sol".
La selección de las músicas ya está hecha, las coreografías están ensayadas, mi estética a punto de salir a escena. Las citas, el jueves 4 y el viernes 5 de junio, a la hora en que finaliza la tarde.
Y por si fuera poco, el sábado 6 de junio arranca el nuevo ciclo Primavera de Poesía, organizado por la Asociación Cultural Absenta Poetas, que bajo el título "Sorbo a sorbo", y a lo largo de cuatro sábados consecutivos, iremos analizando el mundo desde diversas perspectivas: la romántica, la alocada, la misteriosa y la erótica. Mis hermanos poetas Javier Perales, Mikel L.P., Alen Kerish y Marianella, junto a las guitarras poderosas y talentosas de Sesi y Gerardo, las fotografías de Fer y los versos de este vuestro servidor, daremos lo mejor de nosotros mismos en el Centro Nacional de Fotografía de Torrelavega a las siete de la tarde.

Si andas cerca de Santander y Torrelavega, ni que decir tiene que estás invitado.
Os espero.

BLUES DEL ASFALTO (video fragmento del recital)




Nuevo fragmento del show poético teatral ofrecido el pasado 21 de diciembre en el escenario del MIL ROSAS (Santander), dentro del circuito artístico "La noche en vela", desarrollado a lo largo de diversas galerías de arte de la ciudad. En esta ocasión, se trata de un vídeo que recoge el momento en que recito "Blues del asfalto", en un montaje acentuado con diversas fotografías realizadas al equipo artístico que da vida a los personajes aparecidos en los versos, y con el tema musical "Canción cruel", de Bunbury, además del tema principal que Clint Eastwood compuso para su película "Changeling".

SHOW POETICO TEATRAL: "el poeta azul de las letras locas"


Nuevo fragmento del show poético teatral realizado el pasado 21 de diciembre de 2008 en la floristería MIL ROSAS de Santander. El vídeo es un montaje que recoge el final del espectáculo, con los versos de "el poeta azul de las letras locas", combinándolo con los temas musicales "Mein herr" de la película "Cabaret", la famosa "Digan lo que digan" de Manuel Alejandro e inmortalizada por Raphael, "Watermark" de Enya, "Once upon a time in the west" de Ennio Morricone y adaptada por Andre Rieu, y "Otto e mezo" de Nino Rota para la película de Federico Fellini y versionada para el Freak Show de Bunbury.

EL SHOW DEL MIL ROSAS




A las doce de la noche, como si esa hora mágica fuera la ideal y única para levantar el telón del Mil Rosas, se apagaron las luces tras las palabras de presentación de Juan Curras. Desde el camerino improvisado todo parecía distinto, todo se escuchaba de manera irreal: los primeros compases del vídeo presentación, el tema musical “El descanso” de Mónica Naranjo, las primeras fotografías realizadas en Madrid y Toledo retocadas para dar la apariencia de adentrarnos en un mundo idílico de sueños… el murmullo de la gente que se agolpaba a lo largo y ancho del local con aroma a flores.
Y luego, tras el gong final de aquellas primeras imágenes proyectadas en la enorme pantalla, flanqueada por las dos columnas diseñadas por mi amigo Félix para la ocasión, tras el biombo de boas de mil colores, el Maestro de Ceremonias hizo su aparición completamente vestido de blanco, con su chistera color plata y el bastón del sueño creado exclusivamente para él. Bajo una máscara de cabaret se dio la bienvenida al numeroso público que, expectante y divertido, aplaudió la entrada al escenario con los primeros versos de “Disoluta colombina”. Y así empezó todo.
Soy el poeta que se regodea en su coqueteo con el público cual disoluta colombina que se mueve en puntillas de acero y con el estruendo certero de unos versos que languidecieron para despertar en la aurora…”
Tras “Adicto al espidifen”, aconteció uno de los momentos mágicos del show. Sentado junto al atril de diseño, y mientras se proyectaban las fotografías del vídeo “Telón” con la música al piano de “Watermark” de fondo, el poema “…Porque tú no estás” se convirtió en el momento en que la evocación y el sentimiento alcanzaron una de las cumbres de conexión con el público.
Luego, el resto de poemas irónicos y satíricos recitados e interpretados a modo de monólogo cabaretero y teatral alcanzaron la primera media hora del espectáculo, ese “Cabaret del amor” que terminó con la referencia obligada a John Lennon para presentar la segunda parte.
“Las sonrisas mudas”, el último vídeo creado para EL CABARET DE LOS SUEÑOS, denuncia de esos gobiernos que utilizan a los niños como soldados, y que termina con parte del elenco artístico portando una bandera blanca, sirvió para que el público se adentrara en la segunda parte, “Los ángeles de la noche”, con el Maestro de Ceremonias vestido completamente de negro, comenzando con la interpretación de “El lugar donde ya no se pone el sol” y terminando con un corte de mangas a la Ley Sharia y el Islam. A partir de ahí, los versos más comprometidos, directos a la yugular de los gobiernos ineptos, la policía represora, la iglesia más drástica e intolerante, las guerras y los ejércitos, las banderas y las fronteras, la sociedad absurda de hoy día… “Cobijando mamarrachos”, “Campo de minas”, “El ballet de los soldados rasos”…
Que nos dejen todos en paz, viviendo nuestra vida a nuestro antojo, como los trovadores que somos, cantando a la vida, la noche, y lo más profundo de nuestras miradas…”
El vídeo “Trovadores”, mi canto a todos estos personajes nocturnos, dio paso al epílogo del show con los versos de “El poeta azul de las letras locas”, volviendo el Maestro de Ceremonias al blanco y la plata.
Para entonces, el bastón del sueño se había hecho trizas y el público se había entregado al máximo.
Setenta y cinco minutos de espectáculo, un decorado diseñado en exclusiva por Félix Ortiz, dos cambios de vestuario, los maquillajes de Maru Dañobeitia, la asistencia técnica de Carlos Albarrán y Rux, las fotografías de Cascabel… El Mil Rosas, las flores de Charo Cuena y la supervisión de Juan Curras…
Esos fueron los ingredientes para este nuevo show poético-teatral que sirvió como postre al circuito artístico nocturno por Santander bajo el epígrafe “La noche en vela”.
Y desde estas letras, mil gracias a la organización, a los que esperaban un show como este, y a los que me esperaban ver de nuevo en acción.

Permitidme que continúe en mi nube de ensueño.
Soportadme de nuevo con mis neuras y mis nervios.
Comprended que siga denunciando todo aquello que me parece injusto en este mundo que vivimos.

Mil gracias por seguir a mi lado.

ISIDRO R. AYESTARAN

EL POETA AZUL DE LAS LETRAS LOCAS


Fabricante de letras en locales sórdidos,
humo, folios desmadejados sobre la mesa de mármol,
aroma a absenta, la inspiración puesta en las
miradas que se cruzan en un instante,
frases sueltas, recuerdos constantes, y ganas…
muchas ganas de volver a escribirte en una hoja en blanco.

Llanero solitario por las sendas santanderinas,
colocando carteles de su próximo recital en Mil Rosas,
Búnbury siempre, y Bukowski, Chaplin, la Garbo
en aquella Anna Christie suya con voz grave,
y el suave tic tac demoledor del tiempo que se
acaba antes de sellar el primer beso.

Cuánto cuesta acabar un verso cuando
los amores pasados se distancian aún más lejos,
cuando sube el recibo del gas de tus abrazos
y las caricias tuyas no quedan registradas porque
no te encuentras en casa a la hora señalada.

Podría decirte que te vinieras conmigo en
esta apasionante aventura loca de las mías,
con mis excesos, extravagancias, y todo aquello
que parece molestar e incordiar a los políticamente
correctos que albergan en mi entrepierna,

que anidaras esperanzas mientras le silbo al viento
los reproches almacenados durante estos años de
letras locas y corazones rotos,
bebiéndonos la vida en cada poema sin temor
a resacas, jaquecas y escozor por estar eternamente
fundidos sin pasar por el cuarto de baño…

Podría aferrarme a tus manos mientras le dicto
a las estrellas las rimas certeras de las heridas
sin cicatrizar de mi alma, del sabor a refrito
del amor perdido pasado por el microondas,
y de tantas otras cosas que no se van de mi lado
por no pasar frío por las calles solitarias
del más crudo de los inviernos…

Pero tan sólo soy un poeta loco con aires
de bohemio de medio pelo, con el color azul
a modo de aureola incordiante, rodeado, eso sí,
de muy buena gente que escribe, que siente,
que se presta a mis imágenes, que englosan la lista
de mi espasa de musas y pequeños trovadores,
los Absenta Poetas, el mecenas Curras, la dueña de las flores
y la amiga especial que soporta mis millones de
sinsentidos literarios.

Esta noche confieso que me conformo con adornar la comisura
de los labios con un cigarrillo con aroma prohibido,
continuar con mis tumbos de izquierda a derecha,
distrayéndome con el género de mis amantes,
sin rendirme apenas por los ataques diarios de
esta vida absurda, y marcando a fuego en el
alma de los que me leen y escuchan que,
sin hacer daño a conciencia, este poeta azul
que escribe letras locas camina por la senda
marcada de los escritores malditos que se mueren
por un minuto de atención aunque la luz de las
velas sea escasa, el incienso tenga olor a recuerdo,
y el sentir el fuego de un beso se convierta,
noche tras noche, en la pesadilla dulce
que alimenta mi sueño.

La música de mi cabaret invita a tomarse la última.
Miro el reloj iluminado por la madrugada.
La chistera aún no me hace daño.
¿Por qué no? Me digo.
Chasqueo los dedos y llamo al camarero.

¿Qué me pones a cambio de mis versos?


(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2008