EL CABARET DEL VERSO
ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2020

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del "Copyright", bajo las sanciones establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.
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y 10 años después, llegan las VARIETÉS!!!!!





Diez años en el mundo de la farándula bien que se merecían una celebración por todo lo alto, y VARIETÉS, el nuevo montaje escénico, es la guinda de este pastel en forma de trayecto de largo recorrido por los distintos repertorios que han poblado mi carrera, desde aquellos primeros recitales con el blog literario "Nocturnos" pasando por los primeros espectáculos de "El cabaret de los sueños". Desde los shows en la sala Colilla Queens junto al maestro del transformismo OKY a, ya en solitario, con "Bohemian Cabaret" o "Trovador de la madrugada". Desde la sala Doble Arte al Rvbicon, pasando por el Canela, Retros, Ribera del Mar, Santa Fe, Zeppelin, Urban Classics y la sala Bukowski de Madrid.
Todos ellos han servido para cimentar al poeta y al artista, y la sala Rvbicon de Santander se armó con toda la caballería para levantar el telón con este espectáculo donde un excéntrico Maestro de Ceremonias, más glamouroso que nunca con su frac y su bastón, fue desgranando el repertorio más socarrón y cabaretero para dar paso, con chaleco y sombrero bajo, a los tangos y el arrabal del solitario alcoholizado que recita a las estrellas o al rapsoda comprometido con los problemas de hoy día convirtiendo su bastón en una escopeta con la que afrontar los distintos desafíos que la vida va poniendo en el camino.
Así fue VARIETÉS.
Y la próxima cita, el martes 31 en el Canela de Santander.

nueva representación del BOHEMIAN CABARET

Nuevamente, y en una versión más "íntima", el Maestro de Ceremonias levanta el telón de su Bohemian Cabaret acompañado, para la ocasión, por su fiel comparsa la muñeca de trapo "Miss Metro y Medio".
La cita tendrá lugar el jueves 14 en la Casa de Valladolid en Cantabria del Centro Castellano-Leonés, situado en el nº 14 de la calle Tres de noviembre, a las 19:30 horas.
Os espero!!!!!!!

ERRANTE...

Crujen las candilejas sobre un teatro destartalado,
se apaga el eco infame de un aplauso fingido,
de la falsa palmada en la espalda de los
cretinos interesados,

esos aduladores mentirosos con ombligo propio,
¿ciegos... sordos... mudos...?
todos ellos de sonrisa profiden facilona
sin sentido alguno en sus vidas.

Mi nombre en un cartel hecho jirones,
luces de neón todas fundidas,
tonalidad desteñida en la paleta de colores
del artista venido a menos en su callejón
de sinsabores.

¿Quién recuerda ya los buenos momentos?
¿Quién recuerda lo que alguna vez tuvo brillo?
¿Quién recuerda, como se debe recordar,
al artista que reinó antaño sobre el escenario?

Sin respuestas,
sin una sólo porción de alivio,
sin nadie que cimente la ruina del 
rapsoda que agota ya su último suspiro.

Y errante, por ciudades oscuras sin nombre.
Y errante, ante gentes que miran hacia otro lado.
Y errante, ante empresarios fatuos que ignoran
el pacto entre caballeros tras lo que se creía
un estrechón de manos sinceros.

Y errante, maleta en mano,
en busca de una nueva estación,
un nuevo escenario,
el calor sincero que me arrope de veras
pues quise ser artista y a un buen público
es a quien me debo,

a esas candilejas que crujirán de nuevo
al verme otra vez sobre un escenario.

(c) Isidro R. Ayestarán, 2012



vídeo promoción para elTROVADORde laMADRUGADA

"el poeta que canta en un solo a la luna la estrofa del verso destruido"...

Un libro que recoge poemas sobre poetas solitarios en barras de bar, amantes rotos y rapsodas a la caza de la inspiración por las calles de la ciudad, sus locales bohemios y las gentes que los pueblan... y un recorrido por varios de los textos representados durante estos cinco años de actuaciones por los cafés y pubs de Santander.
Y como avanzadilla, ahí os dejo el vídeo promoción.
Espero que os guste.

EL VAGABUNDO (bohemian cabaret)


El telón se levantaba cada noche,
y tu pena habías de disimular,

al ritmo de la orquesta, de tus coristas,

de ese público ajeno e ignorante

de ese scherzo amargo que te

carcome por dentro...


Viejo trovador,

vagabundo de escena con el hatillo

de sueños aún por cumplir,

sueños que persigues cada noche

como la flor busca la luz del sol,

más allá de las candilejas.


PINCHA EN EL LATERAL DEL BLOG PARA PODER VER ESTE VÍDEO.

(c) Isidro R. Ayestarán, 2010
fotografía: Patricia Gómez de la Casa
extraída de BOHEMIAN CABARET

¡¡A ESCENA!! (texto del tema)


¡¡Toc, toc!! ¡¡Colombina... a escena!! Mira que el público ya va llegando al teatro y se mantiene a la espera de que se suba el telón... ¡¡Toc, toc!! ¡¡Señor director de orquesta!! Espero que todo esté bien afinado y que su batuta baile certera esta noche... ¡¡Toc, toc!! ¡¡Señores comparsas!! ¿Ensayaron la mímica de sus movimientos? ¿Están situados sobre su señal?... ¡¡Silencio!! ¡¡Luz de los focos!! ¡¡Luz del público!! ¡¡La magia de la escena!!... ¡¡Se alza el telón!!

El decorado muestra un puerto de mar. Colombina aparece rauda hacia la balaustrada del muelle, donde llama a gritos a su amante, que parte en un barco lejos, muy lejos... Es una triste historia de amor. Al fondo aparece Arlequín, triste porque la ama en secreto, y poco a poco, pese a que ella no se fija en él, se acerca... y la abraza. Y de sus labios, sólo puede salir un nombre que lo resume todo:

- "Colombina"...

Y la acaricia...


Qué más da que las palabras de un actor aparezcan en un libreto de ficción.
Él las hace suyas aunque le sangren, aunque sean el reflejo de su historia,
el eco de su propia vida.

Noche tras noche, representación tras representación...
una vez que se sube el telón.


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(c) Isidro R. Ayestarán, MMXI

fotografía: Leonor García Bueno

extraída de BOHEMIAN CABARET

EL TRAVESTI DEL BOHEMIAN CABARET (tacones en la noche)


El sonido de sus tacones anunciaba su llegada, ya fuera con plataformas, zapatos de diseño o comprados por diez euros para asistir a una fiesta petarda en el Colilla Queens de la calle del Sol.
Su vestido, hecho para la ocasión; su maquillaje, para disimular su identidad; su peluca, para desvirtuar su perfil.

"Soy una mujer", se decía constantemente ante el espejo cada amanecer. "Soy una de ellas. Pertenezco a su mundo a pesar de las mentiras que me contaron desde este otro mundo en el que habito y me siento prisionero".

El primer paso fue confesárselo a su pareja con susurros tímidos.

"Te quiero a ti, que eres un hombre. Si me quieres, acéptame como mujer a pesar de las mentiras de mi anatomía"...

El rechazo fue instantáneo mientras el surco de las lágrimas se mostraba caliente.
Un espejo roto, hecho añicos.

"Me mentiste al decirme que no soy lo que tú reflejas".

Confusiones, engaños... Otros brazos, otras miradas, otras camas... Hasta que por fin alguien se detuvo, la escuchó y le esbozó una sonrisa.

"Es verdad. Eres una mujer. Tu sensibilidad ante el mundo así lo evidenciaba desde hacía tiempo...".

Y esa misma noche, ataviado con su nueva identidad, se dejó caer por las calles de la ciudad, ante las miradas de esas gentes que piensan que destruirán España con estas nuevas leyes.

"¿Es que no escucháis el sonido de mis tacones en la noche de vuestros pensamientos? ¿Es que no véis que soy una mujer... y que me debéis un respeto?".

Nací así, desperfecto de la vida,
y todos hablan de mí,

si soy hombre o mujer,

tuve que vivir así,

aprendí a vivir así...


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(c) Isidro R. Ayestarán, 2009-2011

fotografía: Patricia Gómez de la Casa

realizada durante el show BOHEMIAN CABARET

RVBICÓN (Santander) - 6 abril 2011

COBIJANDO MAMARRACHOS (versión Bohemian Cabaret)


Redobles de tambor con aroma a guerra verbal,
estúpida combinación de traje y corbata

con la absurdez de unos ideales venidos a menos

en un hemiciclo prostituído por

un repóker de madammes.


La derecha es mustio azul,

la izquierda es rojo putón

y el centro, incómodo, no encuentra

postura en su sillón.


El aplauso de unos,

el pataleo de los siempre,

el circo que despliega sus múltiples pistas

para el deleite de los soñadores

de numerosas promesas rotas.


Y es que la política no sabe

de menús del día, del precio del café,

los tomates, los chipirones para

hacerlos encebollados, o si es que

puede haber damas que compren

bragas en un Cadena Cien.


El político figura en el Espasa,

el obrero en la cola del paro,

los poetas recitan sobre cajas de frutas,

los enamorados lloran por sms

que nunca lleguan,


los jubilados alimentan palomas en los parques,

las amas de casa se vuelven como locas

para idear nuevas recetas...

y los que trabajamos en los supermercados...


¡¡Ay mundo redondo que giras sobre ti mismo!!

¡¡Ay mundo oscuro, tétrico e informatizado!!

¡¡Ay mundo, que te corres de gusto

con esas encuestas pactadas que te favorecen!!

¡¡Ay mundo, que no te reconozco

aunque tampoce te haya parido!


¡¡Ay mundo, que nos brindas en vaso de plástico

un ramillete de representantes para luchar

por nuestro futuro!!


¡¡Ay mundo, deja que alimente con el alpiste

de mi escaso sueldo y el humo de mis cigarrillos

a toda esta panda de...

M A M A R R A C H O S !!!!


(c) Isidro R. Ayestarán, 2008-2011
BOHEMIAN CABARET
estreno 6 abril

MARTES DE BOHEMIA Y SOLEDAD


Un vaquero sin pistolas recorre en
una diligencia las calles de la ciudad;

es un poeta a contracorriente, incluso

en el ritmo de sus latidos de corazón

- hasta en eso es diferente -,

con una música de fondo de saxofón

anclada en cada uno de sus huesos,

sus músculos, su angosta anatomía,

sus ojos ocultos en minúsculas gafas

de sol, como aquel príncipe de la película

de Coppola.


Camina despacio entre estatuas solitarias,

cada una con sus pequeñas cosas,

cada una con sus motivos de inspiración,

cada una, aún con ganas de continuar un día más.


El slogan de la tienda de una amiga,

"tu esquina del ahorro desde 1963", le arranca

la primera sonrisa abierta en meses...

Dos enamorados que gritan y lloran, que

se aferram a las ganas de seguir siendo uno

a pesar de las múltiples despedidas definitivas,

le corroen el alma y el interior... por ser estampa

de su propia vida, tantas veces repetida.

Y en eso, un cortejo fúnebre que se para ante

un semáforo para que él pueda cruzar hacia la

cúpula arbolada de la Alameda Segunda.

Y vuelve la cabeza para ver en qué termina aquéllo:

la chica llora, el chico se vuelve hacia ella, la abraza,

le suplica una vez más una nueva oportunidad,

y en eso, el claxon impertinente de corto

de miras de un imbécil, que pita a rabiar al coche

de las flores para que reanude su marcha en estos

tiempos de incoherencia perenne, donde hasta

los muertos parece que molestan.


Luego, el príncipe de las pequeñas gafas oscuras

se para ante un inca que toca una ocarina,

"The sound of the silence" le evoca un baile

lento en alguna cama perdida hace mucho tiempo,

y dos señoras entradas en años y carnes, que se

desesperan rascando cupones de una suerte esquiva.

Sonidos de silencio... Sonidos de azar...

Sonidos de ciudad que se revuelven en sus recuerdos.


Pero el paseo continúa en aquella mañana de martes,

con sus andares lentos y meditados, como queriendo

echar raíces en cada uno de aquellos pedestales...

Un anciano toca una guitarra en una calle peatonal,

pide limosna a cambio de su arte, y lo que parece una

súplica en su cartel, hace que el príncipe se siente a

contemplarle, a escucharle, a llorarle...

"Os necesito tanto como vosotros la música" dice,

y unas monedas jamás serán recompensa suficiente

para quien lleva años invocando una simple sombra

para que le haga compañía.


Llega la noche en un fin de fiesta, acompañado

de su musa y la lejana personita especial de sus poemas,

un concurso de fotografías que no gana, un zumo pacífico

de frutas para no jugarse la vida tras la ingesta

cotidiana de pastillas, Pablo Santos, que toca la guitarra

ante la indiferencia y el vocerío de un ajeno público estúpido

que sólo sabe escucharse a sí mismo, pero él rasguea

su guitarra, pelea sus canciones, se desgarra en cada estrofa,

en su divertida composición sobre una historia de amor

entre pañales con sabor a leche maternal...

Y el príncipe le aplaude y se funde en sus melodías, tan

cercanas, tan reales, tan de todos los amigos que le rodean

en el local bohemio donde poetas, fotógrafos, ilustradores

de cómics, galeristas, la dueña de una tienda de flores,

la actriz de un cortometraje y un mecenas, escuchan sus propios

silencios ante cubatas y cigarros con aroma a marihuana.


Un cuarteto toca luego diversos temas instrumentales,

el "Quizá, quizá, quizá", el "Bésame mucho"...

Demasiadas coincidencias, demasiadas jugarretas

del destino concentradas en un mismo espacio.

Y mojitos, cervezas, un vaso de agua mineral,

ceniceros atestados de colillas, y parejas

que se besan furtivamente entre cada acorde.


El poeta Juanjo Galíndez, que construye versos

en el libro de notas del príncipe agotado, pidiéndole

perdón por "husmear en tu alma", pero los poetas

somos hermanos en este mundo que él describe:

"trastes truncados, tras la agonía llega

el placer, el paladar a tu lado, lamiendo la boquilla

del destino inhumano..."

Y al final el príncipe se marcha del local bohemio,

tras una última súplica para dormir acompañado,

con el violín de la película "Modigliani" destrozándole

de nuevo la mirada y el escaso aliento en aquel

patético intento de resucitar el abrazo perdido entre

sus sábanas arruinadas de susurros y caricias...

Pero éso es simplemente asunto de poetas tristes,

y la quimera del amor ya se pierde de vista una vez más.


Hace tanto de aquéllo...

Hace tanto que duerme solo...

Hace tanto de tantas cosas...


... que el príncipe de los bohemios

le saluda a las estrellas desde su ventana, le lanza

un beso a las bromas que los amigos del pasado

le arrojaron sobre su estado de salud resquebrajada,

para, de manera agónica, trasladar sus manos hasta

el motor del amor renqueante donde, en un delirio

de éxtasis forzado y sobreactuado, lanza un suspiro

mientras sus frágiles dedos se impregnan del elixir

de la nostalgia, del aroma del amor compartido.


Cierra los ojos y duerme exhausto.

Es un príncipe sin aspiraciones a trono.

Es,tan sólo, un cuerpo destrozado y solitario

en una cama de uno cincuenta de ancho.

Y más allá de esa cruel frontera, sólo hay silencio.


Silencio...


Silencio...


Y los versos de su hermano poeta:

"El hombre maceta draga sus versos

con sílabas de la vida".


(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009



La soledad del escritor bohemio, alcoholizado de absenta, que hilvana versos al amor perdido con el aura de los autores malditos, con la voz del Clint Eastwood de "Gran Torino" de fondo.

BOHEMIOS DE BUHARDILLA




Pareja de artistas, con identidad ante un espejo,
con el escenario a sus espaldas, tras el telón de
los aplausos que mueren ante un silencio,
una mueca estudiada que parece espontánea en
un mundo ficticio fabricado a su medida.

Fundidos en colores, en miradas, en una lágrima
maquillada en un rostro oscuro y famélico,
y los ojos de ella, escondidos por una máscara
color plata y un cigarrillo en la comisura de sus labios.

Un bombín, una chistera de purpurina, telares que
se funden en los personajes de la colombina y el arlequín,
de los maniquíes diseñados a conciencia a la luz del
flexo abuhardillado de la esencia de la inspiración puesta
en unos versos ante una página en blanco.

Posturas a media luz, improvisación de estatuas
ante el cristal de la ventana que se abre a su mundo,
bajo la cúpula estrellada de las ilusiones y de los
sueños que no quieren despertar en mitad de una noche,
en mitad de una nada magnificada en letras mayúsculas.

Son bohemios de buhardilla, con música de fondo con aroma
a balada imperfecta que se clava en el alma de las miradas,
en mitad de las palabras esculpidas a base de promesas rotas,
y de mucha y casi eterna melancolía de ninfa de bosque
con esencia a naturaleza muerta.

Y al acabar su espectáculo, al poner fin a su show particular,
una luz del alba certero que les desprende de su bohemia nocturna,
de su vida soñada y truncada por una ovación lejana en
forma de sonrisa, de guiño cómplice, de gesto que asiente…

De tantas cosas maravillosas, que hacen que siempre salga el sol
en los corazones de estos bohemios de buhardilla
(C) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009