EL CABARET DEL VERSO
ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2020

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.

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TU ASIGNATURA FRACASADA


Este poema, más que una colección de versos,
es el grito profundo de mi alma por la herida
que sufro al comprobar qué sucia
es tu mente enferma y qué ciegos tus sentimientos.

Y te lo digo a ti,
que te negaste en rotundo a verme actuar
en mi último show, sólo porque lo hacía
en el escenario de un local de ambiente homosexual.

Y también va para ti,
que te marchaste asqueada porque un
par de lesbianas se abrazaban y besaban al
compás de mis palabras.

¿Y tú vas de liberal y tolerante?
¿Y dices que el progreso es tu señal
de identidad y tu bandera?
Qué pedazo de ignorante.

Siempre sostuve la teoría aquella
que reza que quien no comprende el amor
entre dos seres humanos, nunca llegará
a dar realmente amor a nadie.

Y qué solo te vas a ver, querido mío,
y qué ninguneada te vas a sentir,
porque no volveré a perder un segundo
de mi vida con tu compañía…

Ya que nunca cambiaría a mi Oky y mis
amigos transformistas por estar contigo,
no dejaría al margen los abrazos sinceros
y emotivos de Manu al darme unas rosas

porque tu tolerancia, entre comillas,
tenga mejor aroma que el de un grupito
de locas que viven “petardamente” sin,
según tú, importarles nada.

Como me pasa a mí en estos versos…
Que cada vez, me importa menos
el estar a tu lado porque, sinceramente,
prefiero estar con todos ellos, que son los míos.

A mi gente del Colilla Queens

(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009

Se levanta el telón en este mundo de fieras, al ritmo del "Cabaret" de John Kander, un baile diferente entre el Maestro de Ceremonias y una corista especial y maravillosa (mi gran Oky).

Los versos de "Disoluta colombina", al ritmo del "Moonriver" de Henry Mancini, dan comienzo al show, lleno absoluto en el Colilla Queens.

El corte de mangas a la vida demoledara y agónica que atormenta al personaje de "Estatuas silentes nocturnas", al ritmo del "Memory" que Andrew Lloyd Webber compusiera para su musical "Cats"

La agonía del amante herido para los versos de "Caminando con mi soledad", con la extraordinaría y evocadora música que Alberto Iglesias compusiera para la película "Lucía y el sexo"


Duelo de esgrima para "La nave del recuerdo", al ritmo del "Future lovers" de Madonna, para finalizar la primera parte del show.

La soledad del escritor bohemio, alcoholizado de absenta, que hilvana versos al amor perdido con el aura de los autores malditos, con la voz del Clint Eastwood de "Gran Torino" de fondo.

El baile con la muñeca en "Las sonrisas mudas", el homenaje a las víctimas inocentes de todas las guerras.


Apoteósis final con el número musical "Es mi vida", interpretado por Raquel Olmedo

LA NOCHE MAGICA DEL COLILLA QUEENS


Todo comenzó a las 22,30 horas de la noche, tras un tema musical a cargo de OKY (mi protagonista en "Tioviovo nocturno" y "En construcción"), que se vio interrumpido por una música de cabaret y la intromisión en su escenario del Maestro de Ceremonias más osado que se pueda recordar.
A partir de ahí, la preocupación por un pequeño fallo técnico con los micrófonos dio lugar al mágico juego de la improvisación haciendo uso de la lengua más "disparada" que haya utilizado nunca.
Después, uno a uno se sucedieron los números de la primera parte tal y como estaban preparados, con "Moonriver" de fondo para el poema "Disoluta colombina", las cartas del poeta solitario de "Estatuas silentes nocturnas" con el "Memory" de "Cats" y el corte de mangas más amargo que se recuerde; los poemas al amor perdido de "...Porque tú no estás" y "Caminando con mi soledad", con las músicas de Enya y Alberto Iglesias respectivamente; el juego satírico al ritmo del "Requiem" de Verdi para los textos "La alcoba desnuda" y "Deseo", y tras un insólito baile erótico con el bastón al ritmo del "Future lovers" de Madonna, un juego de esgrima para "La nave del recuerdo" como colofón a lo que ya estaba prometiendo ser la gran noche de mi vida.
Un pequeño descanso de unos minutos, y el Maestro de Ceremonias dio paso al personaje atormentado del escritor bohemio y alcoholizado de absenta para los poemas "Trovador de madrugada" y "Halcón nocturno", al ritmo de la voz ronca del Clint Eastwood de "Gran Torino" y la música de su película "Changeling", para la interpretación más dramática de mi "Blues del asfalto".
Y llegó el momento más emotivo de toda la noche: una bandera blanca ensangrentada y agujereada, símbolo de paz y ataúd de muchos inocentes, con unas luces muy bajas, el tema musical de Morricone para "Once upon a time in the west" y la carta de la niña del poema "Las sonrisas mudas". Luego, un baile con una muñeca, herida en una guerra, que es envuelta en la misma bandera de antes, mientras llorando (de verdad), recitaba fragmentos de "El sordo siempre cree que los que bailan están locos": "Que por una noche, el levantar la mano sea el prólogo de una caricia; que por una noche el levantar la voz sea para decir "te quiero"; que por una noche, los latidos del corazón marquen el ritmo de la sociedad...".
Tras un pequeño discurso, homenaje a las musas y trovadores, verdaderos protagonistas al ilustrar los poemas de NOCTURNOS y EL CABARET DE LOS SUEÑOS, y bajo la bandera del Arco Iris, que cuelga siempre del Colilla Queens, el último monólogo, "El lugar donde ya no se pone el sol", el homenaje a todos los homosexuales asesinados legalmente en países como Irán.
Y para finalizar, mientras mi personaje nocturno se maquillaba al ritmo del tema musical de Raquel Olmedo "Es mi vida", Oky volvió al escenario para desmaquillarse y mostrar su imagen de hombre.
Dos pelucas de payaso, dos narices postizas y un beso sincero en los labios para el gran final de la que, sin duda alguna, se convirtió en la gran noche de mi vida artística sobre el escenario de mi segunda casa, el Colilla Queens, a la que volveré muy pronto con otro show para toda la gente que me está pidiendo a gritos que regrese.
Mil besos a todos... a los que os adentráis en estas páginas y allí lo presenciasteis, a Oky, porque nos hemos prometido hacer nuevas cosas juntos... y a Manu, por su ramo de rosas y por ser el mimosín más maravilloso que existe sobre este planeta tierra.