ISIDRO R. AYESTARÁN
(c) 2008 - 2020
Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.
Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del "Copyright", bajo las sanciones establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.DÓNDE FUERON LAS FLORES
CABARETtour: las sonrisas mudas


Que por una noche, el levantar la voz sea para decir "te quiero".
Que por una noche, los latidos del corazón marquen el ritmo de esta sociedad.
Que por una noche, cuando los gobernantes firmen tratados de guerra no se lleven por delante a millones de N I Ñ O S muertos.
Que no me callen la voz, para poder seguir diciendo lo que siento.
Que no me quiebren los brazos, para poder seguir estrechándome con el mundo.
Que no me cieguen, para poder seguir viendo las sonrisas de los niños.
CABARETtour: El ballet de los soldados rasos
Sin lugar a dudas, el momento más aplaudido. Un número acentuado por los maravillosos temas musicales "La batalla de los héroes", que John Williams compuso para "Star wars - La amenaza fantasma", y "Silence", de Hans Zimmer para la película "La delgada línea roja".
la entrevista completa de DIAGONAL CANTABRIA
En tu obra hay una gran variedad temática ¿te atreverías a describir la esencia, la columna vertebral de tu trabajo poético?
Sin lugar a dudas, y tal y como aparece en la introducción de mi libro, el verdadero leit-motiv de toda mi obra es el mundo de los sentimientos, ya sea desde la óptica romántica, analizando pormenorizadamente el amor y sus consecuencias más amargas (desamor, abandono, soledad…), o desde el punto de vista social, como cuando reflejo en mis versos, relatos o fotografías el alma de los perdedores en la vida, los considerados “ceros a la izquierda”, la gente a quien el espejo no les devuelve una sonrisa, viviendo en un constante nudo en la garganta y el corazón, los niños que sufren la violencia de los mayores, que resuelven sus neuras a base de conflictos armado, o todos aquellos que son ejecutados porque no se ciñen a las normas arcaicas dictadas por sus gobernantes o líderes religiosos, como es el caso de los homosexuales en países como Irán o el de las mujeres que mueren lapidadas al cometer adulterio. A ellos va dedicado mi “Cabaret de los sueños nocturnos”: a los hambrientos de amor, a los que mueren por culpa del abandono, a los que son exterminados por su forma de ser o pensar… y, especialmente, a todos aquellos que se detienen, aunque sea por un breve espacio de tiempo, a soñar una vida mejor.
Quizá, de ahí, que en el mini-show que ofrecí en la librería La libre el pasado 5 de junio, introduje al público en mi “Cabaret” a través de la voz ronca del Clint Eastwood de “Gran Torino”, ya que transmite a la perfección la esencia de mi poesía.
Porque decidí presentar mi trabajo, a partir de diversos espectáculos teatrales, como si todos los ingredientes de la vida que he descrito antes estuvieran expuestos en un gran escenario, siendo desgranados por un “Maestro de ceremonias” un tanto peculiar: el personaje que inventé para la ocasión, y que en los shows de mayor duración cambia de vestuario, pasando del negro al blanco como metáfora de las dos caras de la moneda.
Además, consciente de que la poesía es algo muy minoritario, pensé que debía llevarla al mayor número de gente, haciendo un espectáculo que sirviera para, no sólo deleitar a los amantes de la literatura y la poesía, sino también para hacerlo llamativo, utilizando músicas de fondo, coreografías, juegos de luces, atrezzo..., y así, intentar despertar a la gente a los verdaderos problemas de este mundo loco en el que habitamos. De ahí que yo no ofrezca recitales de poesía “al uso” o me limite a leer mi trabajo sentado en una silla. Eso, en mí, es imposible. Si me quedara quieto sobre el escenario, siento que no sería capaz de transmitir lo mismo.
Ése es mi verdadero empeño, con mayor o menor fortuna.
Pienso que la poesía es el arma certera para poder transmitir todo aquello que me dicta el corazón. Por eso la uso y la escribo, sin pararme a pensar si la poética es algo desfasado o, si me apuras, el lenguaje “exquisito” de los más petulantes. Yo no voy por ahí.
Si bien es cierto que en estos tiempos que corren, donde la informática, los sms y demás lindezas han cambiado el rumbo de las comunicaciones, haciéndola más inmediata y directa, coincido con la opinión de Chaplin, cuando en su famoso discurso para “El gran dictador” decía aquello de que “el mundo va más rápido, pero siente cada vez menos”. Ahí radica el secreto de seguir escribiendo poesía. Sentimiento puro y duro.
Citas dos de los poemas de los que más orgulloso estoy. “El blues del asfalto” es un resumen del prólogo del libro, la esencia de la que hablábamos en una pregunta anterior, pasando desde la soledad de las prostitutas o las mujeres maltratadas, a la violencia de las cargas policiales, los atentados terroristas o los niños que lloran sin que nadie haga nada por ellos. “Y como una noria, todo vuelve a girar… todo vuelve a repetirse”. Y no es que sugiera que nadie haga nada para cambiar todo aquello, lo que aseguro con voz muy alta es que quien sí pone interés en intentarlo, se ve rodeado por continuas cortinas de humo que minimizan las voces alzadas contra las injusticias.
“Las sonrisas mudas”, mi canto a la paz desde la óptica de los niños que mueren en las guerras, es uno de los poemas más duros del libro, y en su versión teatral para los distintos espectáculos, uno de los más emotivos, pues al final, mientras suenan los compases de “Once upon a time in the west” de Ennio Morricone, me marco un baile con una muñeca rota.
¿Y qué hacer para evitar las “sonrisas mudas”? Quizá si los gobernantes dejaran de mirarse al ombligo, y si el pueblo despertara del letargo al que le someten y dejara de estar influenciado por ideas partidistas y fanáticas, pensaría por sí mismo y vería con total claridad que la violencia no es el arma para resolver nada. Lamentablemente, hay gente que lo “soluciona” todo por la vía rápida mientras todos los demás aplauden gozosos y satisfechos.
Desde mi modesta posición, lo único que puedo hacer es seguir denunciando lo que me parece injusto, bien sea desde un escenario o desde la letra impresa.
Ya lo dice un slogan de Amnistía Internacional: “si no se habla de ello… es como si no existiera”.
Más que admiración, es ternura. Y llevas razón, ya que de siempre se ha asociado marginalidad, sordidez y decadencia con el aura de los escritores malditos. Me parece mucho más interesante retratar, por ejemplo, la vida rota de un chapero adolescente, como en mi cortometraje fotográfico “Tiovivo nocturno”, que el hablar de los triunfadores de la vida. No sé… Clint Eastwood también siente predilección por los perdedores; Chaplin veía la vida desde la óptica del vagabundo; John Ford se recreaba en los primeros planos de los que ansían una vida mejor de una manera asombrosamente poética. Y no es que estos tres pilares en los que me inspiro estuvieran encuadrados en lo que se entiende por autores malditos, pero también se veían atraídos por ese lado real de los que pueblan este mundo.
Las historias de amor y lujo tenían su gracia cuando era pequeño, cuando me “fumaba” las clases para deleitarme con “Dinastía” y “Falcon Crest”, pero a medida que van pasando los años, la mirada y el corazón van dirigidos, inexorablemente, a quienes de verdad se lo merecen: aquellos que sienten la necesidad de aferrarse a una ilusión para seguir adelante en la vida.
Al hablar de amor, no lo hago ciñéndome en etiquetas ni opciones sexuales concretas, sino que hablo del sentimiento en general, ya que entiendo que sólo existe una única forma de amar: aquélla en la que se pone el corazón por mucho que haya gente y/o sectores que intenten demostrar lo contrario. Allá ellos. Obviamente, y partiendo de mi compromiso con el ser humano, he de apuntar a quienes se ven rechazados por su condición homosexual, a los que aún deben esconderse para poder amar a sus parejas (realidad aún latente por muy avanzada que creamos que está la sociedad), a los que no se atreven a confesar su amor por gente del mismo sexo. Y muchos me critican por abanderar la bandera del arco iris considerando que la poesía no debería utilizarse para proclamar ciertos derechos. Pero yo no me puedo quedar callado viendo cómo el mundo se lava las manos ante, por ejemplo, el exilio político de un adolescente, cuyo novio fue ejecutado en Irán por contravenir los dogmas de
“Una historia de dos”, mi cortometraje fotográfico más visto en You Tube, con más de 40.000 visitas, es mi canto a todos ellos y ellas. “A flor de piel” y “El lugar donde ya no se pone el sol” son mis pilares en forma de verso respecto al rechazo que gays y lesbianas sufrimos a diario. Y mis imágenes, mis versos y mis espectáculos, siempre serán una mano tendida a quienes sienten con el corazón y aman según sus propios impulsos. Faltaría más.
Me hubiera gustado aprender cine, ya que siempre he escrito con una técnica muy cinematográfica. De hecho, escribí muchos guiones de cine con la esperanza de que se materializaran en la gran pantalla, incluso me asocié con un actor local y fundamos AGC con el propósito de dar el gran salto, asistiendo, por ejemplo, al rodaje de “La playa de los galgos”, película que Mario Camus rodó en Castro Urdiales.
Con los montajes fotográficos en You Tube me he sacado la espinita, haciendo realidad (de una manera muy modesta en cuanto a medios) mi afán por transmitir mediante imágenes lo que reflejo en mis versos. De hecho, “El lugar donde ya no se pone el sol” lo filmé en imágenes, convirtiendo mi propia casa en un estudio, con decorados, cámaras, luces y un equipo de diez personas.
Me he atrevido también a fotografiar en exteriores, en la playa de Galizano, donde realicé “El sueño de las musas”, una historia gótica y tenebrosa donde unas musas horrendas inspiraban a un escritor en apuros a realizar su obra más personal. Y por las calles de Santander también he realizado gran parte de mi trabajo, para asombro de la gente que pasea tranquilamente y se encuentra de golpe con un grupo de locos que, cámara en mano, dan rienda suelta a su locura por crear.
Respecto a otras disciplinas, y de manera totalmente autodidacta, he compuesto canciones, música, y el diseño y las coreografías de mis espectáculos también son obra mía. Soy consciente de que debo pulir ciertos aspectos, pero tiempo es lo que me sobra…
Ahora mismo me encuentro preparando con OKY, el maestro del transformismo del Colilla Queens de Santander, nuestro nuevo espectáculo de teatro y poesía, tras el éxito cosechado con los dos shows anteriores, “El show de los sueños” y “Muñecas de cristal”, donde iba desgranando mi libro a modo de revista musical, intercalando números coreografiados a modo de cabaret el primero, y como homenaje a la mujer en el segundo.
Este tercer montaje, del que sólo puedo adelantar que será un canto a la vida, describiéndola desde diversos puntos de vista, será menos dramático que los anteriores, aunque la carga profunda seguirá haciendo acto de aparición.
Y por lo demás, sigo promocionando mi “Cabaret de los sueños nocturnos”, buscando locales por la ciudad, y con la idea de exportarlo a otros puntos de España, donde sé que me esperan con los brazos abiertos.
Y quién sabe, quizá para el invierno, aparezca un nuevo libro.
De momento, seguiré realizando nuevos montajes fotográficos para You Tube y el Canal Hispanista Tv, así como alguna colaboración apalabrada con la cadena local AquiTV.
La música del cabaret, seguirá sonando durante mucho tiempo todavía.
para el próximo número del periódico DIAGONAL CANTABRIA
¿DONDE FUERON LAS FLORES?
Vieja canción desesperada en un gramófono
perdido entre las ruinas de una desolación bélica,
con la voz de Marlene a lo lejos,
con el sendero marcado por las lágrimas,
con el orgullo altivo de los generales.
Taciturno es el desfile de las miradas
amoratadas por tantos golpes de pecho,
por el “aquí estoy yo y por aquí no pasan”
pronunciado por labios que murieron
en un nombre con aroma a silencio.
Y tú en tu parque, con la mirada borrosa
por el agua que mana de tu marchita sonrisa,
alentando el vuelo del ángel que juguetea en
la arena donde cayeron los gladiadores que
aspiraron a ser héroes muriendo por el César.
Cavan fosos, construyen castillos, levantan
barricadas soñando con que el aroma del invierno
no decolore la fragancia de la primavera.
Y tú en tu nube, amortiguando el combate
de la soledad en aquel lecho de estrellas,
donde juramos querernos hasta la muerte.
“Buenos días” nos decíamos a los ojos.
El niño mama ilusiones, ajeno a la locura adulta.
La princesa del cuento aguarda en su torre.
En el hatillo… nuestro mundo se esfuma deprisa.
Y deprisa, mi mano busca una caricia y un beso.
Y tú me sigues aguardando…
Y tú me sigues anhelando…
Y tú me sigues llamando a través del cosmos.
Pero a las estrellas se les han fundido los plomos.
Y al final del túnel oscuro pronuncio tu nombre.
Vuelves la cabeza al sentir el aroma de mis flores.
Pero es el viento quien te llama día tras día.
Y desde mi nube te veo partir desolada.
En la arena queda el dibujo del alma.
Dos nombres, un corazón…
y una lágrima.

Mi particular homenaje a todos los que son rechazados en el mundo, las mujeres lapidadas, los niños que mueren en las guerras... y al final, el entierro de una muñeca al son del tema instrumental de la película "Candilejas", con la voz en off de mi amiga, la gran poetisa Soledad Bezanilla, que recitó su poema "Luz" mientras en el escenario, me marcaba una coreografía con una gran tela negra.

La parte más dura del recital en La Libre: el homenaje a todos los perdedores de la vida, torturados y asesinados por su forma de ser. Todo un alegato contra la pena de muerte para "El ballet de los soldados rasos", "El ángel de la princesa lapidada" y "El lugar donde ya no se pone el sol".
Para los que aman. Para los que sufren. Para los que sueñan un mundo mejor.
LA NOCHE MAGICA DEL COLILLA QUEENS

A partir de ahí, la preocupación por un pequeño fallo técnico con los micrófonos dio lugar al mágico juego de la improvisación haciendo uso de la lengua más "disparada" que haya utilizado nunca.
Después, uno a uno se sucedieron los números de la primera parte tal y como estaban preparados, con "Moonriver" de fondo para el poema "Disoluta colombina", las cartas del poeta solitario de "Estatuas silentes nocturnas" con el "Memory" de "Cats" y el corte de mangas más amargo que se recuerde; los poemas al amor perdido de "...Porque tú no estás" y "Caminando con mi soledad", con las músicas de Enya y Alberto Iglesias respectivamente; el juego satírico al ritmo del "Requiem" de Verdi para los textos "La alcoba desnuda" y "Deseo", y tras un insólito baile erótico con el bastón al ritmo del "Future lovers" de Madonna, un juego de esgrima para "La nave del recuerdo" como colofón a lo que ya estaba prometiendo ser la gran noche de mi vida.
Un pequeño descanso de unos minutos, y el Maestro de Ceremonias dio paso al personaje atormentado del escritor bohemio y alcoholizado de absenta para los poemas "Trovador de madrugada" y "Halcón nocturno", al ritmo de la voz ronca del Clint Eastwood de "Gran Torino" y la música de su película "Changeling", para la interpretación más dramática de mi "Blues del asfalto".
Y llegó el momento más emotivo de toda la noche: una bandera blanca ensangrentada y agujereada, símbolo de paz y ataúd de muchos inocentes, con unas luces muy bajas, el tema musical de Morricone para "Once upon a time in the west" y la carta de la niña del poema "Las sonrisas mudas". Luego, un baile con una muñeca, herida en una guerra, que es envuelta en la misma bandera de antes, mientras llorando (de verdad), recitaba fragmentos de "El sordo siempre cree que los que bailan están locos": "Que por una noche, el levantar la mano sea el prólogo de una caricia; que por una noche el levantar la voz sea para decir "te quiero"; que por una noche, los latidos del corazón marquen el ritmo de la sociedad...".
Tras un pequeño discurso, homenaje a las musas y trovadores, verdaderos protagonistas al ilustrar los poemas de NOCTURNOS y EL CABARET DE LOS SUEÑOS, y bajo la bandera del Arco Iris, que cuelga siempre del Colilla Queens, el último monólogo, "El lugar donde ya no se pone el sol", el homenaje a todos los homosexuales asesinados legalmente en países como Irán.
Y para finalizar, mientras mi personaje nocturno se maquillaba al ritmo del tema musical de Raquel Olmedo "Es mi vida", Oky volvió al escenario para desmaquillarse y mostrar su imagen de hombre.
Dos pelucas de payaso, dos narices postizas y un beso sincero en los labios para el gran final de la que, sin duda alguna, se convirtió en la gran noche de mi vida artística sobre el escenario de mi segunda casa, el Colilla Queens, a la que volveré muy pronto con otro show para toda la gente que me está pidiendo a gritos que regrese.
Mil besos a todos... a los que os adentráis en estas páginas y allí lo presenciasteis, a Oky, porque nos hemos prometido hacer nuevas cosas juntos... y a Manu, por su ramo de rosas y por ser el mimosín más maravilloso que existe sobre este planeta tierra.
nuevo vídeo bloqueado "POR UN MUNDO MEJOR"
El motivo, tener como banda sonora la versión que Madonna realizó en directo del "Imagine" de John Lennon.
Ellos son los propietarios de la música.
Yo lo soy de mi obra, mi visión del mundo y mi manera de mostrarlo a mi público.
ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
GRITO
“Y soy yo quien lo grita, desde la desesperanza y la tragedia de este mundo loco que terminará por volverse más loco todavía. Un mundo que ya no sabe hablar de amor, un mundo que ofrece la imagen de las madres que lloran las muertes inútiles de sus hijos, unos hijos que gritan de hambre al verse despojados de la más elemental de las cosas: las palabras de amor de sus madres. Y, en definitiva, un mundo reglamentado desde el orgullo y la soberbia”.
“Y por eso yo grito que no quiero ser de este mundo, que no quiero vivir bajo el fuego aéreo de aviones extranjeros, y que en este verdadero tiempo de morir, solicito a quien corresponda que ofrezca a mis pies el paraíso negado tantas veces. El tiempo de unas palabras que sean dictadas por corazones pulidos a base de sentimientos honestos. En definitiva, el verdadero tiempo de amar y de sentir”
VOLANDO HACIA EL PAIS DE LAS HADAS
buscando en la noche unas alas que me lleven lejos,
hacia un país de hadas sin guerra ni dolor.
Una denuncia a todos aquellos fotógrafos y periodistas que sólo buscan la foto truculenta y morbosa por encima de la información de cualquier guerra estúpida que aflora en este mundo que nos hemos creado a nuestra justa medida.
EL SHOW DEL MIL ROSAS
Y luego, tras el gong final de aquellas primeras imágenes proyectadas en la enorme pantalla, flanqueada por las dos columnas diseñadas por mi amigo Félix para la ocasión, tras el biombo de boas de mil colores, el Maestro de Ceremonias hizo su aparición completamente vestido de blanco, con su chistera color plata y el bastón del sueño creado exclusivamente para él. Bajo una máscara de cabaret se dio la bienvenida al numeroso público que, expectante y divertido, aplaudió la entrada al escenario con los primeros versos de “Disoluta colombina”. Y así empezó todo.
“Soy el poeta que se regodea en su coqueteo con el público cual disoluta colombina que se mueve en puntillas de acero y con el estruendo certero de unos versos que languidecieron para despertar en la aurora…”
Tras “Adicto al espidifen”, aconteció uno de los momentos mágicos del show. Sentado junto al atril de diseño, y mientras se proyectaban las fotografías del vídeo “Telón” con la música al piano de “Watermark” de fondo, el poema “…Porque tú no estás” se convirtió en el momento en que la evocación y el sentimiento alcanzaron una de las cumbres de conexión con el público.
Luego, el resto de poemas irónicos y satíricos recitados e interpretados a modo de monólogo cabaretero y teatral alcanzaron la primera media hora del espectáculo, ese “Cabaret del amor” que terminó con la referencia obligada a John Lennon para presentar la segunda parte.
“Las sonrisas mudas”, el último vídeo creado para EL CABARET DE LOS SUEÑOS, denuncia de esos gobiernos que utilizan a los niños como soldados, y que termina con parte del elenco artístico portando una bandera blanca, sirvió para que el público se adentrara en la segunda parte, “Los ángeles de la noche”, con el Maestro de Ceremonias vestido completamente de negro, comenzando con la interpretación de “El lugar donde ya no se pone el sol” y terminando con un corte de mangas a la Ley Sharia y el Islam. A partir de ahí, los versos más comprometidos, directos a la yugular de los gobiernos ineptos, la policía represora, la iglesia más drástica e intolerante, las guerras y los ejércitos, las banderas y las fronteras, la sociedad absurda de hoy día… “Cobijando mamarrachos”, “Campo de minas”, “El ballet de los soldados rasos”…
“Que nos dejen todos en paz, viviendo nuestra vida a nuestro antojo, como los trovadores que somos, cantando a la vida, la noche, y lo más profundo de nuestras miradas…”
El vídeo “Trovadores”, mi canto a todos estos personajes nocturnos, dio paso al epílogo del show con los versos de “El poeta azul de las letras locas”, volviendo el Maestro de Ceremonias al blanco y la plata.
Para entonces, el bastón del sueño se había hecho trizas y el público se había entregado al máximo.
Setenta y cinco minutos de espectáculo, un decorado diseñado en exclusiva por Félix Ortiz, dos cambios de vestuario, los maquillajes de Maru Dañobeitia, la asistencia técnica de Carlos Albarrán y Rux, las fotografías de Cascabel… El Mil Rosas, las flores de Charo Cuena y la supervisión de Juan Curras…
Esos fueron los ingredientes para este nuevo show poético-teatral que sirvió como postre al circuito artístico nocturno por Santander bajo el epígrafe “La noche en vela”.
Y desde estas letras, mil gracias a la organización, a los que esperaban un show como este, y a los que me esperaban ver de nuevo en acción.
Permitidme que continúe en mi nube de ensueño.
Soportadme de nuevo con mis neuras y mis nervios.
Comprended que siga denunciando todo aquello que me parece injusto en este mundo que vivimos.
Mil gracias por seguir a mi lado.