ISIDRO R. AYESTARÁN
(c) 2008 - 2020
Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.
Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del "Copyright", bajo las sanciones establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.ARRABAL
AMANECER JUNTO A TI

QUERIDA MAMA
Hola mamá:
Hace tiempo que no hablamos, lo sé.
Hace mucho que creaste esa absurda barrera
infranqueable entre tú y yo. Hace tanto, mamá...
Nos hemos convertido en sombras proyectadas
en una pared, en el mejor sinónimo del silencio
y en un constante nudo en la garganta y el corazón.
Lo siento... Me enamoré, mamá. Y lo hice
sin pararme en las consecuencias que podría
traernos a nosotras dos. Caí en sus brazos
y me rendí ante la felicidad que me proporcionaba
estar con él... Por vez primera, mamá,
un hombre me hacía olvidar que fui inmensamente
infeliz en aquella casa oscura donde papá nos hizo
tantas veces la vida imposible. ¿Te acuerdas?
Llorábamos juntas, callábamos juntas y nos mirábamos juntas.
Y así fue hasta el día en que desaparecí para siempre.
Sé que partir de cero es una cuesta harto difícil,
que nos habíamos acostumbrado a mirarnos para
comprender el significado de la vida atroz que llevábamos...
Quiero que sepas que no fue mi intención el hacerte daño
aunque me doliera el dejarte sola y huir entre los brazos
del amor, que te sigo queriendo, y que te echo mucho de menos.
Sé que te dejé sola con tu amargura y tu nostalgia de la felicidad.
Y sé también que, si me lo permites, el regresar a tu lado
dejará de ser una quimera que lloro desde hace tiempo.
Le quiero a él y te quiero a ti. Quiero estar con él y quiero
estar contigo. Quiero volver a compartir contigo nuestra bahía,
sentir juntas la brisa en nuestros rostros y mirarnos a
los ojos para sentirnos acompañadas...
Y es que te quiero tanto, mamá.
¿Me escuchas, mamá?
¿Estás ahí?
Un texto antiguo, de la colección de NOCTURNOS, para el recital sobre la Mujer que escenificaré en mi nuevo show MUÑECAS DE CRISTAL
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2007
MUÑECAS DE CRISTAL
No me cuestiono el verte como una meta
que deba lograr, como un triunfo en la
cúspide de la noche solitaria, como la
joya en forma de mujer que deba robar.
Sois mis muñecas de cristal, aquéllas
que buscan un sentimiento de verdad en su vida,
pero no sobre una cama deshilachada,
sino en lo profundo de un latido de corazón.
Sois mis muñecas de cristal, aquéllas
que al tenderme la mano sincera,
no dudan de la intención de este poeta solitario,
"Principe de los bohemios" me llaman,
un vagabundo que sólo sabe hablar de amor.
El hilvanador de versos incompletos que
se aferra a la soledad de las estrellas,
que os siente a su lado, que se funde en un
mismo cuerpo en forma de poema.
Mis muñequitas de cristal,
frágiles como las miradas de las enamoradas
que saben que todo está a punto de acabar,
de esas estatuas fabricadas a golpe de lágrimas
en el momento justo y honesto en el que
la belleza alcanza el clímax entre
la eternidad y un beso.
Mi motivo de inspiración...
Mi motivo de existir...
Mi motor, en este cansado corazón.
No os vayáis nunca de mi lado,
mis latidos sinceros,
mis amadas muñecas.
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
fotografía original de Jean Jacques André
poema adaptado de una vieja canción que compuse hace años,
para mi nuevo espectáculo de teatro y poesía MUÑECAS DE CRISTAL
A FLOR DE PIEL

BELLEZA ROBADA

el renqueante andar de mis pasos plenos de alcohol,
las miradas hoscas y hurañas con aliento a desesperación
machista que según tú, no son ninguna justificación.
Oigo a los niños sollozar tras su puerta,
a ti, como una muñeca rota entre mis brazos,
persiguiendo un sendero de lágrimas por la alcoba,
haciendo uso y abuso de mi propiedad…
¿Preguntan por qué?
Les contesto que porque eres mía,
y me tachan de loco y psicópata
por no consentir que te rías cuando no estás conmigo,
que te muestres alegre cuando permanezco ausente,
y porque eres mía, te trato como la marioneta que eres.
Pero esta noche no te encuentro en tu rincón de siempre,
y me lanzo a buscarte por todas las esquinas,
porque eres mía y no permito que te alejes,
y si quieres continuar, hazlo… si es que no te encuentro antes.
Me dicen que no supe captar tu belleza,
que soy un enfermo por maltratarte,
y que debo dejarte seguir tu camino lejos del mío
en una nueva vida plena de luz y de magia.
No sé afrontar un nuevo destino,
no sé si vivo o estoy muerto,
y me acerco porque te encuentro,
y me aferro al pasado para poseerte de nuevo,
alzar la mano con el puño cerrado…
y ver tus lágrimas en aquellos ojos apagados.
Y no soy capaz, no soy capaz…
Sé que debo dejarte escapar…
pero te robo la belleza una vez más,
¿Qué hacer? ¿Qué hacer?
Eres ahora una mariposa que despliega sus
alas de manera otoñal sobre una losa gris áspera,
y yo soy el fantasma que persigue
la belleza robada de tu alma.
Si puede… que sea ahora Dios el que me perdone.
EN EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS

A la última corista de mi cabaret le parece almodovariano
que este supuesto Príncipe de los Bohemios
pertenezca al mundo de la Semana Santa,
y que este año no pueda procesionar porque mis
cansados huesos me impidan estar de pie más allá de media hora.
Pero en la tarde de Jueves Santo me subí a una tribuna a ver
a mi gente desde la distancia nostálgica del “querer y no poder”,
mientras las lágrimas silenciosas se derramaban por el interior
de mis adentros, allí sentado a la diestra de una quimera de amor
y a la siniestra de mis dos pilares básicos, plenos de sabiduría y
cariño sincero ella, de sonrisa cómplice él;
y junto a gente que me quiere y adora, en un juego de sentimientos
recíprocos y mutuos de los años compartidos.
“No dejes de ser mi peluchín”, me decía la dama que alberga en
su nombre a todos los ángeles del cielo junto a su marido, el
huraño más entrañable desde aquella película de John Ford
sobre un hombre tranquilo y sosegado.
Tras despedirme con un beso (que siempre son mil),
los hombres de negro de Reservoir dogs, en un cuadro sobre
la pared del Urban Classic, me llevó a escribir nuevos versos.
Aparecieron dos señoritas muy finas, que se sentaron encima
de unos periódicos para no albergar sus refinadas posaderas en
aquel antro decadente sobre los mitos del cine y la vida.
Y un chulazo extranjero, a lo James Dean con causa de gallardía,
se quedaba en mangas de camisa para ligarse a la más coqueta.
“Esa chica te hará terriblemente infeliz y desgraciado”, le gritaba.
“¿Y por qué?”, me preguntaba mi silenciosa compañera.
“Porque está demasiado bueno como para estar con una mujer,
teniendo en cuenta lo mullido que tengo mi regazo”, respondí.
Y claro, la pobre Cascabel, testigo mudo y sonrojado por mi
último delirio de carne y deseo, me recordó que hacía pocos
días le había confesado a mi hermano Absenta que yo ya
andaba algo “alesbianado”, competencia desleal, a estas alturas,
de todos los poetas heteros de la sórdida noche.
Luego un brindis especial por todas las cosas buenas de la
vida que nunca se olvidan, al tiempo que Bunbury cantaba
por los altavoces eso de “Si no fuera por ti”, una cajetilla de
cigarrillos quedaba vacía sobre la mesa de madera, junto a un
pasquín sobre la humofobia, y una visita urgente al cuarto
de baño, atravesando unas cortinillas a lo Miguel Bosé
en “Tacones lejanos”, mientras cantaba aquello de
“Si ahora tú te vas, no recuperarás, los momentos felices
que te hice vivir…”
La banda sonora de una vida, escrita para mí.
En aquella noche especial de recogida espiritual,
conocí también a la gran Inmaculada Concepción, aunque
en un arranque sincero se presentó como “Macu”
para los amigos y todos los poetas de Santander,
la croupier más famosa del Gran Casino, antigua propietaria
del hoy desaparecido Bar Capitol y politoxicómana con
dignidad reconocida, que los excesos siempre han tenido
nombre, apellidos y Libro de Familia.
Y allí estaba ella, con sus amigos putativos, recitando a la noche
infinidad de versos a los que luego prendía fuego.
“No lo olvides, Príncipe” – me decía en su delirio – “que
la poesía es el arma para explicar la justicia y la belleza”.
Aquella madrugada que llevaba al Viernes Santo,
un transformista asistió atónito a un juicio sin sentido,
donde fue condenado, flagelado y asesinado por un grupo
de Skin Heads al grito de “¡¡Maricón el que no bote!!”,
y antes de lanzar su último suspiro, hizo la señal del amor,
muriendo por todos aquellos que no supieron gritar a
tiempo para detener todo aquel tormento.
Qué país, qué gente, qué carencia de todo…
Qué estruendo de ambulancias en mi corazón…
Qué lágrimas, que se llevó el viento y la lluvia de la noche…
Una noche en que las gatas no quisieron pasearse por el
tejado solitario de mi buhardilla de sentimientos agaterados,
aunque no sé si fue un sueño o fue realidad, pero creo
que alguien se quedó a mi lado en la cama, muy quieta,
dejando que la acurrucara entre mis brazos para, a los
pocos minutos, desaparecer en silencio tras quitarme los
zapatos, ponerme una manta sobre mi cansado cuerpo,
y regalarme un beso sincero de despedida, como las
ninfas de su vida, que pueblan su mundo de alquiler.
Hoy es Viernes Santo y la lluvia cruje bajo mi velux.
Hoy se suspenderá una nueva procesión en Santander.
Pero hoy no acudiré a consolar a mi gente.
Hoy quiero quedarme a llorar en silencio entre las
cuatros paredes de mi reinado sin trono ni cetro.
Hoy me quedaré a esperar a que las estrellas aparezcan
a la hora de la noche para escribir algún nuevo verso,
que será el que te dedique a ti por hacer realidad mi sueño.
Y esta noche… no le tendré miedo a la soledad.
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
EL TIC TAC DE LAS MAREAS
Amén, ruge el oleaje tempestuoso de mis tinieblas.
Un beso, suplica el ángel negro que suspira a mi lado.
Y tú… una noche más, cómo no, tan lejos.
Soy el fantasma de Goya ante una hoja en blanco,
la pincelada en forma de tormento en ese verso
que quise que llevara el perfume de tu aliento,
del último suspiro que entonaste como un bello cisne,
como la sirena que guiaba a Ulises por un sendero
de traición y decadencia, con sus fieles amigos convertidos
en cerdos, en un mundo que abre continuamente la
puerta del aprisco a modo de “Bienvenido al Infierno”.
Marea alta que me aproxima a la maldita soledad…
Marea baja… para acentuar las huellas de mis cansados
pasos hacia la cintura de tu nombre y la caverna
tenebrosa de tu mirada inexpresiva.
Un lienzo, una variedad cromática, múltiples recuerdos
que se amontonan entre la ropa sucia que dejaste
olvidada tras tu huída precipitada por esta locura mía
de querer ir más adentro de tu alma…
Esa melodía al piano que bailo solo, como el onanista
que toca el oboe para sí mismo, como un vagabundo
callejero de Kerouac, como esa lágrima que recorre la
cadavérica silueta de mi agotado corazón.
Tic, tac, tic, tac…
Caracola con aire de mar, olvido con sabor a melancolía,
campana que toca a muerto, amor… que naufraga en este
ir y venir de las mareas caprichosas que están de duelo.
Y tú… Y yo…
Y un ramo de rosas negras flotando en la inmensidad,
y mi chistera ardiente de velas inspiradoras, y la lágrima
maquillada en mis ojos negros…
Y nosotros… Y al final…
Ese humo que queda al apagar de un soplido el cirio
prendido en la memoria de cada uno de mis latidos
con el marcado sello del salitre puro y sin aditivos.
DECADENCIA EN BANDEJA DE PLATA
Esta mañana he vuelto a discutir con mi madre,
avergonzada ella por los carteles que pululan con mi careto,
mi chistera, mi bastón, mis poses tan a lo...
Me dice ella, con cierta ironía, que en mis tiempos jóvenes
de monaguillo en Santa Lucía me comía a los santos a todas horas,
y que hoy es el día en que paso de todos ellos decantándome
por mi vida bohemia, y que no me engullo ya ni un triste rosario.
Bueno, la verdad sea dicha, y sin faltar un ápice a la realidad,
es que llevo un tiempo en que no me como nada.
Esta noche he ido a un nuevo recital de mis hermanos Absenta
en una librería de esas que algunos llaman "roja",
donde la Operación Overlord recobraba nueva vida en un
espacio a descubrir y donde la poesía se escucha de otra manera,
y luego me he hinchado a cervezas haciendo caso omiso
a la lógica aplastante de mi médico de cabecera.
Los Arrancacorazones también estuvieron conmigo en una
nueva noche mágica en mi añorado Bolero, cuna y cimiento
de este cabaret escénico en forma de verso, donde Mikel Lado me
ha recomendado la peli "Entre copas" y Kerish me ha escrito
un nuevo poema de desamor en mi libreta de notas.
Más tarde nos dejamos caer por el Sáhara, que a la poetisa
Sol Bezanilla tanto le ha gustado. Y a mí, que me recordaba
mis tiempos en el Canges, entre velas, incienso, porros,
y las redadas habituales del Cuerpo de Policía Local.
A mí nunca me pillaron... aunque le andan cerca.
El Callejón del Swing nos transportó a otra esfera nocturna,
Pablo Santos bailó a su manera en el escenario mientras
la musa Raquel me retiraba la baba hipotética que se deslizaba
por donde siempre últimamente, el poeta Juanjo Galíndez
perdía la cuenta de sus deudas sin saldar con la camarera,
y la pareja de amantes, poetisa ella, fotógrafo y capitán de
soldados informatizados él, se movían al ritmo trepidante
de la buena música que gusta de los versos bohemios.
Y de allí nos fuimos al Niágara, pero a esas horas Marilyn
ya llevaba un buen rato muerta en aquel campanario por puta
y casquivana, y las cataratas de aquella peli eran los litros
de cerveza que dejaba salir a chorros sin tambalearme
un solo milímetro. Cosas de la experiencia.
Me gustó la noche pasada, debo reconocerlo.
Hubo un poeta (que no nombro ahora por discreto) que no
sabía muy bien con cual de las dos chicas que se le acercaron
se iría a la cama; hubo otro, músico creo, que alardeaba orgulloso
de una entrevista en la Revista del Ocio, y yo, observando
todo ese mundo nocturno que tanto me inspira,
que tanto me llena, y que tanto me gusta recrear últimamente
en un buen montón de folios vírgenes en blanco.
Luego acompañé a Raquel hasta la puerta de casa, que
uno, aunque bala, es todo un caballero, le di un par de besos,
le acaricié la larga melena rizada y le hice prometer que
en otra noche ambos tendríamos mejor careto.
Y vuelta a mi buhardilla tras cinco largos pisos sin ascensor,
donde mi vanidad se crecía un tiempo contemplando mi
foto en una revista de Semana Santa que ha publicado un poema
mío, una saeta que habla también de un amor perdido, que tal y
como están los tiempos, siempre será una realidad en mayúsculas
capaz de superar cualquier ficción que nos pongan en la tele.
Y para colmo, antes de acostarme (a eso de las 6 a.m.)
me he mordido las uñas de las dos manos sin darme cuenta,
he puesto el despertador del móvil a la una de la tarde, y me
he dado un par de vueltas por mi ancha cama en busca de
algún recuerdo que le haga tener sentido, de tenerlo, a la noche.
Y sí, querido señor J.C.
Hice público un comentario tuyo porque tal y como
está el mundo, las buenas palabras, como los buenos
sentimientos, han de gritarse a voces.
Que ya somos pocos los que vivimos la noche y la vida
como si fueran uno, y sería una lástima que se quedaran
en un susurro apenas audible.
Y qué importa que los críticos más "puristas" nos
tachen de decadentes y demas sandeces.
Se lo sirvo en bandeja de plata con un paño bordado en hilo
hecho por mi señora madre.
Ya ven ustedes, a mí no me avergüenza lo que hace ella.
Démosle tiempo a que se acostumbre a mi atuendo.
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
MARTES DE BOHEMIA Y SOLEDAD
Un vaquero sin pistolas recorre en
una diligencia las calles de la ciudad;
es un poeta a contracorriente, incluso
en el ritmo de sus latidos de corazón
- hasta en eso es diferente -,
con una música de fondo de saxofón
anclada en cada uno de sus huesos,
sus músculos, su angosta anatomía,
sus ojos ocultos en minúsculas gafas
de sol, como aquel príncipe de la película
de Coppola.
Camina despacio entre estatuas solitarias,
cada una con sus pequeñas cosas,
cada una con sus motivos de inspiración,
cada una, aún con ganas de continuar un día más.
El slogan de la tienda de una amiga,
"tu esquina del ahorro desde 1963", le arranca
la primera sonrisa abierta en meses...
Dos enamorados que gritan y lloran, que
se aferram a las ganas de seguir siendo uno
a pesar de las múltiples despedidas definitivas,
le corroen el alma y el interior... por ser estampa
de su propia vida, tantas veces repetida.
Y en eso, un cortejo fúnebre que se para ante
un semáforo para que él pueda cruzar hacia la
cúpula arbolada de la Alameda Segunda.
Y vuelve la cabeza para ver en qué termina aquéllo:
la chica llora, el chico se vuelve hacia ella, la abraza,
le suplica una vez más una nueva oportunidad,
y en eso, el claxon impertinente de corto
de miras de un imbécil, que pita a rabiar al coche
de las flores para que reanude su marcha en estos
tiempos de incoherencia perenne, donde hasta
los muertos parece que molestan.
Luego, el príncipe de las pequeñas gafas oscuras
se para ante un inca que toca una ocarina,
"The sound of the silence" le evoca un baile
lento en alguna cama perdida hace mucho tiempo,
y dos señoras entradas en años y carnes, que se
desesperan rascando cupones de una suerte esquiva.
Sonidos de silencio... Sonidos de azar...
Sonidos de ciudad que se revuelven en sus recuerdos.
Pero el paseo continúa en aquella mañana de martes,
con sus andares lentos y meditados, como queriendo
echar raíces en cada uno de aquellos pedestales...
Un anciano toca una guitarra en una calle peatonal,
pide limosna a cambio de su arte, y lo que parece una
súplica en su cartel, hace que el príncipe se siente a
contemplarle, a escucharle, a llorarle...
"Os necesito tanto como vosotros la música" dice,
y unas monedas jamás serán recompensa suficiente
para quien lleva años invocando una simple sombra
para que le haga compañía.
Llega la noche en un fin de fiesta, acompañado
de su musa y la lejana personita especial de sus poemas,
un concurso de fotografías que no gana, un zumo pacífico
de frutas para no jugarse la vida tras la ingesta
cotidiana de pastillas, Pablo Santos, que toca la guitarra
ante la indiferencia y el vocerío de un ajeno público estúpido
que sólo sabe escucharse a sí mismo, pero él rasguea
su guitarra, pelea sus canciones, se desgarra en cada estrofa,
en su divertida composición sobre una historia de amor
entre pañales con sabor a leche maternal...
Y el príncipe le aplaude y se funde en sus melodías, tan
cercanas, tan reales, tan de todos los amigos que le rodean
en el local bohemio donde poetas, fotógrafos, ilustradores
de cómics, galeristas, la dueña de una tienda de flores,
la actriz de un cortometraje y un mecenas, escuchan sus propios
silencios ante cubatas y cigarros con aroma a marihuana.
Un cuarteto toca luego diversos temas instrumentales,
el "Quizá, quizá, quizá", el "Bésame mucho"...
Demasiadas coincidencias, demasiadas jugarretas
del destino concentradas en un mismo espacio.
Y mojitos, cervezas, un vaso de agua mineral,
ceniceros atestados de colillas, y parejas
que se besan furtivamente entre cada acorde.
El poeta Juanjo Galíndez, que construye versos
en el libro de notas del príncipe agotado, pidiéndole
perdón por "husmear en tu alma", pero los poetas
somos hermanos en este mundo que él describe:
"trastes truncados, tras la agonía llega
el placer, el paladar a tu lado, lamiendo la boquilla
del destino inhumano..."
Y al final el príncipe se marcha del local bohemio,
tras una última súplica para dormir acompañado,
con el violín de la película "Modigliani" destrozándole
de nuevo la mirada y el escaso aliento en aquel
patético intento de resucitar el abrazo perdido entre
sus sábanas arruinadas de susurros y caricias...
Pero éso es simplemente asunto de poetas tristes,
y la quimera del amor ya se pierde de vista una vez más.
Hace tanto de aquéllo...
Hace tanto que duerme solo...
Hace tanto de tantas cosas...
... que el príncipe de los bohemios
le saluda a las estrellas desde su ventana, le lanza
un beso a las bromas que los amigos del pasado
le arrojaron sobre su estado de salud resquebrajada,
para, de manera agónica, trasladar sus manos hasta
el motor del amor renqueante donde, en un delirio
de éxtasis forzado y sobreactuado, lanza un suspiro
mientras sus frágiles dedos se impregnan del elixir
de la nostalgia, del aroma del amor compartido.
Cierra los ojos y duerme exhausto.
Es un príncipe sin aspiraciones a trono.
Es,tan sólo, un cuerpo destrozado y solitario
en una cama de uno cincuenta de ancho.
Y más allá de esa cruel frontera, sólo hay silencio.
Silencio...
Silencio...
Y los versos de su hermano poeta:
"El hombre maceta draga sus versos
con sílabas de la vida".
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
ERRANTE
En un mundo donde las caricias se las llevó el viento...
No nací para dejarme la piel en un cruel sendero de búsquedas,
ni late este pobre corazón para seguir soñando con que vuelvas.
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2007 - 2009
BUSCARTE (nuevo vídeo desactivado de You Tube)
Hoy salgo a buscarte por mil calles,
a sentirte en cada rincón, en cada lugar,
a saber que estás presente en esta morada
inhóspita de gente ajena y extraña.
Hoy he tenido miedo al vacío de mi almohada,
a la soledad de las sábanas que habitabas,
a la mordaza de unas caricias desconocidas
que me gritan en una distancia descolorida.
Hoy salgo a buscarte en un mundo de silencios,
evocándote a través de un juego de luces y sombras,
adivinando tu rostro en mil siluetas
que son el fruto de esta locura mía por adorarte.
Hoy quiero encontrarte y no soltarme de tu mano,
aferrarme a tus latidos que son los míos,
a percibirte a cada instante a mi lado, en mi regazo,
y enloquecer en una tempestad constante de arrumacos.
Hoy salgo a buscarte para confesarte que,
al hallarte de nuevo en mi vida y mi mundo,
es mi deseo firme el perdernos de nuevo
en la tierra de la pasión y el fuego.
Perdernos, sí…
pero esta vez, perdernos juntos
NOTA: El vídeo "Buscarte", realizado a partir de este poema mío, fue de los primeros que realicé en mi anterior obra ilustrada NOCTURNOS, y que se ha visto desactivado en You Tube por la utilización de una versión de "El lago de los cisnes"
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2008
EL TESTIGO SOLITARIO DEL PASEO MARITIMO
Otro jamacuco.
Creo que mi corazón aguantará
dos o tres más, y los médicos
me dan largas alegando que he de tener
una vida más tranquila.
Hay que joderse.
Cada día que pasa me canso
más que el anterior,
y ya apenas puedo caminar más allá
del paseo marítimo,
por lo que me siento en uno de
sus bancos de madera,
ilustraciones constantes
de mis anteriores poemas,
y mientras cojo apuntes para
nuevos recitales, me dedico
a mirar a la gente.
Ante mis ojos pasean jubilados,
viudas que disfrazan su soledad
confundiéndose entre otros mortales,
turistas de primavera con acento extraño,
parejas comiéndose a besos y que
van cogidas de la mano...
Y yo, mientras, en mi Tercer Mundo de
convalecencia y muriéndome de hambre.
Qué mierda de pastillas sedantes.
Hay chulazos solitarios de los de
"toma pan y moja" que se sientan
en otros bancos a leer libros
o a mirar el paisaje,
estudiantes que se corren las clases,
perritos estrafalarios con adornos
estúpidos que sus dueños horteras
les ponen, y los pobres, con un ladrido,
me piden un auxilio a modo de crítica
en alguno de mis versos.
Y luego están mis padres,
que me distraen de mi mundo silencioso
con sus charletas constantes sobre
lo mal que funciona el gobierno.
¿No venderán bozales para hunanos?
Otro jamacuco.
Y yo, solo, mirando la vida,
que sin palabras me lo cuenta todo.
Ir y venir de cuerpos de todo tipo,
sin abdominales o con cintura de avispa,
maratones en el carril bici y
carreras de supervivencia entre aquellos
vagabundos que fueron algo importante,
y que ahora naufragan en el océano de
las colas enormes del paro.
Hace frío a la hora del almuerzo
en mi paraje cotidiano de enfermo solitario,
y como puedo, me levanto y dejo que
mis pasos me lleven hasta mi buhardilla,
donde tras leer mis apuntes sobre los
actores que pueblan este escenario,
lanzo una mirada sincera y certera
hacia no sé muy bien dónde,
para que el encargado de esas cosas
del teatro baje el telón muy despacio.
No están los tiempos para análisis, pienso.
Además, ya es la hora de tomarme
la pastilla de color rosa para los nervios.
Mañana tengo de nuevo consulta con mi médico.
Y como cada semana, le contaré mis cosas.
Y como siempre, al terminar,
él me dirá con la mejor de sus sonrisas:
"a cuidarse... y que pase un buen día".
Y sí...
hay que joderse.
SENDEROS DE POETA
No se hicieron las tardes de domingo
para hablar de amores perdidos,
ni el horizonte de mi bahía
para ser camuflado por la neblina matinal.
Los rayos del sol se funden con el mar
bicolor, entre crepúsculos y lágrimas vertidas,
y los solitarios no lo son menos por maquillar
artificialmente sus sonrisas de mentira.
Hay quien dice que los poetas naufragamos
en cada uno de nuestros versos,
y que como los buenos capitanes
nos hundimos con nuestro barco,
y los hay también que se sientan a
contemplar el caminar errante de las musas,
el footing del alcohol en sus venas, y el calor
de aquel beso que ya se pierde a lo lejos.
No se hicieron las mañanas de lunes
para escribir poemas amparados en el recuerdo,
para ensordecer con el estruendo de los silencios,
apoyarme en el balaustre de la nostalgia
y musitarle al viento que aún le quiero.
No, querido destino incierto,
no nacimos los poetas para dejarnos la piel
en este cruel sendero de letras plañideras mientras
nos lanzamos a la búsqueda de su encuentro.
El amor nos lleva delantera, compañeros.
Un par de páginas, por lo menos.
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
SE LEVANTA EL TELÓN...
De pie, meditando las palabras, se dirige al público:
MAESTRO DE CEREMONIAS:
No esperéis un recital de poesía al uso, que me vaya a sentar sobre esta silla y comience a leeros mi trabajo de manera…
TU ASIGNATURA FRACASADA
es el grito profundo de mi alma por la herida
que sufro al comprobar qué sucia
es tu mente enferma y qué ciegos tus sentimientos.
Y te lo digo a ti,
que te negaste en rotundo a verme actuar
en mi último show, sólo porque lo hacía
en el escenario de un local de ambiente homosexual.
Y también va para ti,
que te marchaste asqueada porque un
par de lesbianas se abrazaban y besaban al
compás de mis palabras.
¿Y tú vas de liberal y tolerante?
¿Y dices que el progreso es tu señal
de identidad y tu bandera?
Qué pedazo de ignorante.
Siempre sostuve la teoría aquella
que reza que quien no comprende el amor
entre dos seres humanos, nunca llegará
a dar realmente amor a nadie.
Y qué solo te vas a ver, querido mío,
y qué ninguneada te vas a sentir,
porque no volveré a perder un segundo
de mi vida con tu compañía…
Ya que nunca cambiaría a mi Oky y mis
amigos transformistas por estar contigo,
no dejaría al margen los abrazos sinceros
y emotivos de Manu al darme unas rosas
porque tu tolerancia, entre comillas,
tenga mejor aroma que el de un grupito
de locas que viven “petardamente” sin,
según tú, importarles nada.
Como me pasa a mí en estos versos…
Que cada vez, me importa menos
el estar a tu lado porque, sinceramente,
prefiero estar con todos ellos, que son los míos.
SOBRE "EL CABARET DE LOS SUEÑOS", EL SHOW DEL COLILLA QUEENS
AMANECER
Amanece difuso en mi mente,
y mi cuerpo derrumbado es la
sombra chinesca dibujada en el horizonte,
condenado a vagar en silencio
en busca de tu sombra,
soñando aún con aquella
promesa rota tuya de no dejar de quererme...
Y amanece en la ciudad,
y te busco en cada una de sus luces.
Un juego de miradas mudas
ante el peregrinar errante
del poeta que te escribe...
el poeta que te anhela
en cada uno de sus sueños.
... Ya amanece.
(c) ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
LA NOCHE MAGICA DEL COLILLA QUEENS

A partir de ahí, la preocupación por un pequeño fallo técnico con los micrófonos dio lugar al mágico juego de la improvisación haciendo uso de la lengua más "disparada" que haya utilizado nunca.
Después, uno a uno se sucedieron los números de la primera parte tal y como estaban preparados, con "Moonriver" de fondo para el poema "Disoluta colombina", las cartas del poeta solitario de "Estatuas silentes nocturnas" con el "Memory" de "Cats" y el corte de mangas más amargo que se recuerde; los poemas al amor perdido de "...Porque tú no estás" y "Caminando con mi soledad", con las músicas de Enya y Alberto Iglesias respectivamente; el juego satírico al ritmo del "Requiem" de Verdi para los textos "La alcoba desnuda" y "Deseo", y tras un insólito baile erótico con el bastón al ritmo del "Future lovers" de Madonna, un juego de esgrima para "La nave del recuerdo" como colofón a lo que ya estaba prometiendo ser la gran noche de mi vida.
Un pequeño descanso de unos minutos, y el Maestro de Ceremonias dio paso al personaje atormentado del escritor bohemio y alcoholizado de absenta para los poemas "Trovador de madrugada" y "Halcón nocturno", al ritmo de la voz ronca del Clint Eastwood de "Gran Torino" y la música de su película "Changeling", para la interpretación más dramática de mi "Blues del asfalto".
Y llegó el momento más emotivo de toda la noche: una bandera blanca ensangrentada y agujereada, símbolo de paz y ataúd de muchos inocentes, con unas luces muy bajas, el tema musical de Morricone para "Once upon a time in the west" y la carta de la niña del poema "Las sonrisas mudas". Luego, un baile con una muñeca, herida en una guerra, que es envuelta en la misma bandera de antes, mientras llorando (de verdad), recitaba fragmentos de "El sordo siempre cree que los que bailan están locos": "Que por una noche, el levantar la mano sea el prólogo de una caricia; que por una noche el levantar la voz sea para decir "te quiero"; que por una noche, los latidos del corazón marquen el ritmo de la sociedad...".
Tras un pequeño discurso, homenaje a las musas y trovadores, verdaderos protagonistas al ilustrar los poemas de NOCTURNOS y EL CABARET DE LOS SUEÑOS, y bajo la bandera del Arco Iris, que cuelga siempre del Colilla Queens, el último monólogo, "El lugar donde ya no se pone el sol", el homenaje a todos los homosexuales asesinados legalmente en países como Irán.
Y para finalizar, mientras mi personaje nocturno se maquillaba al ritmo del tema musical de Raquel Olmedo "Es mi vida", Oky volvió al escenario para desmaquillarse y mostrar su imagen de hombre.
Dos pelucas de payaso, dos narices postizas y un beso sincero en los labios para el gran final de la que, sin duda alguna, se convirtió en la gran noche de mi vida artística sobre el escenario de mi segunda casa, el Colilla Queens, a la que volveré muy pronto con otro show para toda la gente que me está pidiendo a gritos que regrese.
Mil besos a todos... a los que os adentráis en estas páginas y allí lo presenciasteis, a Oky, porque nos hemos prometido hacer nuevas cosas juntos... y a Manu, por su ramo de rosas y por ser el mimosín más maravilloso que existe sobre este planeta tierra.
OPENING NIGHT
de soledad previa a un gran estreno.
No he hecho la cama en todo el día
ni me he quitado de encima el olor
del tabaco ni del exceso de la noche pasada.
Helado, agónico, tétrico muñeco de trapo
que puebla las horas insomnes
a golpe de tecla a falta de una caricia.
¿Estás? Quiero oírte, escucharte,
empaparme de tu sudor extenuante,
fundirme en el adentro de tu alcoba
en forma de cuerpo que crece y crece…
Pero no haré nada en las próximas horas.
Ya estoy cansado de ensayar mi próximo show.
Y prometo sorprenderte… aunque sea de oídas.
Dudo que vengas, que te dejes ver entre candilejas,
que te aproximes a este loco personaje
inventado para leer los versos de tu nombre,
llorar las lágrimas negras del viejo poema
que premió la nostalgia de tu persona,
y de otras palabras que el veneno hospedado
bajo mi chistera reparta a quien se lo merezca.
¿Estás entre ellos?
Yo aquí aguardo a la gran noche, al gran
momento del baile en forma de poema,
al piano de fondo con la voz de Eastwood,
y a que reconozca entre los aplausos
el sonido de tus manos, y que éstas me transporten
al viaje de aquellas caricias sobre la cama solitaria
que aguarda a este cuerpo exhausto y debilitado.
Pero, ¿sabes?
seguro que aunque no te vea entre la gente,
al apagar las luces del escenario, musite tu nombre
a modo de epílogo perfecto a mi montaje teatral.
Pero no has contestado… ¿Estarás?
DEAD MAN WALKING
El andar, mil veces ensayado.
Incluso los guardianes no mirarán
a los ojos al condenado a muerte.
El pasillo es muy largo e iluminado,
como si su resplandor no quisiera
darme opción a un recuerdo de esos
que pasan en una fracción de segundo.
Dicen que así pasa la vida ante los ojos
de un condenado, hasta que el estruendo de la
puerta que te lleva al cadalso irrumpe con la
violencia de la ley férrea de la condena a muerte.
Familiares de la víctima, periodistas, agentes de
la Fiscalía General (supongo), un cura que habla
de redención e incluso un médico para firmar
el parte de defunción. Todos allí presentes.
Y uno a uno, los miro a todos sin rencor.
Y uno a uno, subo los escalones hasta la soga.
Y uno a uno, enumero los pecados cometidos.
Y… un silencio que te rasga lo profundo del corazón.
La sentencia es repetida de nuevo.
La capucha es colocada antes de esa áspera cuerda.
Y los segundos transformados en horas parecen
la tortura que merezco por el mayor delito cometido.
Es tu rostro quien aparece de nuevo en mi recuerdo,
el color de tus ojos aceituna, la línea de tus labios,
el surco de las lágrimas cuando te dije “ya no te quiero”,
y el frío del invierno, que se me cuela entre los huesos.
Me condenaron a muerte por dejar de quererte,
y fue la nostalgia la más implacable de los jueces
sin que le temblara el pulso, al darme la vuelta en la cama
y comprobar lo solo que me encontraba sin tu cuerpo.
Amanezco de mi sueño empapado de sudor,
me aferro a mi ventana iluminada por las estrellas, y
mientras busco tu luz en cada una de sus luces,
dudo si realmente vivo… o es que sin ti estoy muerto.
nuevo vídeo bloqueado "POR UN MUNDO MEJOR"
El motivo, tener como banda sonora la versión que Madonna realizó en directo del "Imagine" de John Lennon.
Ellos son los propietarios de la música.
Yo lo soy de mi obra, mi visión del mundo y mi manera de mostrarlo a mi público.
ISIDRO R. AYESTARAN, 2009
CENSURA DE RAIZ
En el mundo se sigue matando a gente que defiende sus ideas: monjitas misioneras en la India, por defender su fe; homosexuales en Irán, porque esa "forma de amar" va en contra de las consignas del Corán; militantes políticos que defienden sus planteamientos, aniquilidos éstos con un tiro en la nuca...
Todas estas denuncias tienen cabida en mi obra.
Pero el origen de este texto no es sino el denunciar el que, nuevamente, un vídeo mío haya sido censurado. El primero, "Suburban men", por utilizar desnudos masculinos en una defensa clara sobre el mundo homosexual; después, "Deseo" y "La mujer dormida" por utilizar como banda sonora músicas pertenecientes a la compañía WMG.
Hoy le toca el turno a "La mujer de la noche", el primer cortometraje fotográfíco que realicé con aquellas primeras instantáneas tomadas en marzo de 2007 a la musa Maru Dañobeitia, en su papel de prostituta que busca el amor por las calles de Santander al son del tema musical "What the world needs now is love", interpretado por Jackie DeShannon.
Tal y como está el patio con el tema de la SGAE, los top manta y demás lindezas, intuyo que seguirán cayendo mis cortometrajes en You Tube por la utilización de unas músicas que no son mías, pero que me sirven para apoyar las imágenes de mis historias.
Aún así, y conociéndome como me conocéis, aquí os presento aquel primitivo vídeo (realizado toscamente con unos medios que entonces ignoraba al cien por cien). Por tanto, saboread de nuevo a esta Mujer Nocturna que tan sólo buscaba un poquito de amor en su vida.