EL CABARET DEL VERSO ISIDRO R. AYESTARÁN (c) 2008 - 2020
Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.
Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del "Copyright", bajo las sanciones establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.
Anoche se levantó el telón en Sala de tres Teatro (Tantín 7 - Santander) para acoger el estreno de la versión teatral de mi nuevo trabajo poético "De cuando quise acariciar el cielo con mis propias manos".
Con una estética decimonónica, y al ritmo de arias de ópera, saetas y música clásica, un maestro de ceremonias solitario comenzó a hilvanar historias de perdedores tras haber enterrado el cuerpo sin vida de la infancia y la inocencia en un mundo de constantes lágrimas, ajenas a la sonrisa esculpida en el rostro párvulo de una muñeca de trapo.
Con la representación de ayer, se dió el pistoletazo de salida para que ACARICIANDO EL CIELO comienze a girar, a volar alto, muy alto.
Fragmento del recital poético en la Biblioteca Guillermo Arce de Los Corrales de Buelna (Cantabria), con motivo de la presentación de mi poemario DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS.
El vídeo recoge el momento en que se recitan "Siempre serás mi princesa" y "Jinetes pálidos", dos poemas que hablan de los vagabundos de la calle, aquellos que pueblan el asfalto de la ciudad en busca de unas monedas o, simplemente, un ratito de cariño y atención.
JINETES PÁLIDOS
Hoy te he vuelto a ver pasear
desde el portal donde habito,
donde cada noche me dejan dormir
cubierto por los cartones que a otros
les sobran,
donde cada mañana me desayuno
con la miseria de la incertidumbre.
Has pasado tú, encorvado como siempre,
con tu taciturno semblante a la caza
de un nuevo día, sin importarte el ritmo
ni el decorado habitual de tu sendero.
Un lacónico saludo entre tú y yo
quebró momentáneamente el silencio.
El tuyo, tu silencio,
el mío, mi silencio…
Silencio,
y no porque nos falten las palabras,
sino porque nunca nadie quiso
detenerse a escucharnos.
Alcé la mano en señal de buenos días,
y como cada mañana, asentiste con
una tímida sonrisa. Luego, te alejaste
calle abajo, vida abajo, mirada abajo.
Hoy te volví a ver pasear ante mi
portal.
Y hoy, inspirado, decidí acompañarte.
SIEMPRE SERÁS MI PRINCESA
Trono de cartón bajo palio,
deshecho por la noche anterior,
mullido por las sábanas de tus caricias,
al arrullo de tu nana y tu mirada.
Surcando al peatón de asfalto
en busca de unas monedas,
las migajas esquivas con el rabillo del
ojo
y la angustia filtrada en el abismo de
tus manos.
Sin nada que llevarse a la boca
más que tu compañía,
te sientas a mi vera, me envuelves con
tus brazos de hombre derrotado,
como queriéndome cubrir de la ignominia
del exterior.
Fragmento del recital presentación de mi poemario DE CUANDO QUISE ACARICIAR EL CIELO CON MIS PROPIAS MANOS, y que recoge el momento en que se interpreta "Espalda contra el muro", poema dedicado a aquellos presos políticos que quisieron alzar el vuelo con su manera de pensar y sentir y que fueron aniquilidos por ir contra la norma establecida.