EL CABARET DEL VERSO
ISIDRO R. AYESTARÁN

(c) 2008 - 2020

Abandonado en la puerta de un camerino en un destartalado cabaret, fue educado por siete cómicos de la legua en las más variadas artes escénicas entre libretos teatrales, plumas de vedette, pelucas, tacones de aguja, luces de neón, cuplés, coplas, boleros, marionetas, carromatos, asfalto y un sinfín de desventuras que acabaron por convertirlo en un pseudo-escritor de relatos y poemas que recita por escenarios de más que dudosa reputación junto a los espíritus de Marlene Dietrich, Bette Davis y Sara Montiel, quienes lo acompañan desde niño en sus constantes viajes a ninguna parte.

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita del titular del "Copyright", bajo las sanciones establecidas en la Ley de Propiedad Intelectual, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.

TODOS A BORDO



Silencio de ánimas en la trinchera,
baile de banderas blancas a media asta,
luto en las medallas del general
y lágrimas en la del polizón que
embarcó junto a Caronte en su barca.
Los pasos bien medidos incitan
a la ejecución inexorable de los rehenes
mientras en el campo de batalla
Dios riega de una vida a borbotones
a quien adivinó el número de su pie.

No había más reglas que las
previamente descritas, y tras haber
lustrado la barca, Caronte dio por iniciado
el viaje a través de la tormenta.
Se llevó consigo al subsuelo bien
documentado, al refugiado que
acabó atrapado en la red de la mentira,
al desahuciado que acabó en la calle
con un coro cantando música de réquiem,
al reo de poca monta mil veces ajusticiado
que no obtuvo defensa entre tanta toga
de diseño muy bien pagado ni última cena
antes de la visita al paredón de turno,
a los ancianos abandonados a su suerte
entre monjitas, dentaduras postizas
y sopa de sobre, a los que guardaban
respetuosa fila de a uno en la cola del paro
y al político que presentó mociones
de censura en una suerte de tómbola
democrática pactada de antemano.

Viajaron juntos, además, los héroes
que no se leyeron el manual
de instrucciones y los cobardes
matriculados en ciencias infusas,
los que madrugaron para ir a un trabajo
precario y los que nunca quisieron ejercer
de pelotas relamidos por debajo
del ombligo de sus superiores,
las horas extras con nocturnidad y alevosía
y los turnos libres que nunca se respetaron,
los buenos días que nunca obtuvieron respuesta
y los “pase usted primero” rezumando
aroma a machismo nº5.

Sin temor a overbooking cínico, embarcaron
los locos desatados, los titiriteros
que nunca fueron amordazados,
los poetas cabareteros de bastón, chistera
y versos de purpurina y asfalto y los
cantautores ninguneados por las grandes
discográficas, los aspirantes a escritores
que naufragaban en editoriales de autoedición
de cheque en blanco y aquellos otros noveles
que no lograban librería que los pusiera en el
escaparate de sus best-sellers, entre títulos
de mierda redactados por tertulianos televisivos
en programas de mierda y escritos por negros
a los que se les pagaba una mierda.

Y, en fin, Caronte no tuvo piedad
con ninguno de ellos e inició su crucero
infernal mientras en el puerto,
pañuelo blanco en mano,
los despedían entre lágrimas plañideras
y congojas mil veces ensayadas
los dirigentes políticos con bolsillos
cinco tallas por encima de la media,
ministras de mantilla y rosario en mano
que rezaron tres credos por el recuerdo
de los valientes que desplegaban sus alas,
una virgen bien coronada con Medalla al Mérito
del Trabajo incluido y los banqueros millonarios
que se labraron su fortuna con el estiércol
de los números rojos de sus clientes
más desgraciados.

También les dijeron a viva voz
“¡buen viaje!” un nutrido grupo
de oenegés fraudulentas y una asociación
de veteranos del aire que siempre
estaban en las nubes en el día de la banderita,
todo el desfile de las Fuerzas Armadas
y una profusa representación de Jefes de Estado
ataviados con sus mejores galas,
consortes incluidas, claro.

Y, por último, por allí aparecieron
para acentuar la despedida, los verdugos
y los torturadores de los años de la lucha
más clandestina, la policía más corrupta
con traje de gala y las grandes damas
de las grandes obras de la Beneficencia
más abyecta, los periodistas de la infamia
y la mentira y los más doctos expertos en bricolaje,
versados en apretar las clavijas del más pintado.

Pero fue, entonces, en ese preciso instante
de miradas perdidas ante un viaje
a lo desconocido y las de quienes
siempre sostenían la balanza de su lado,
cuando Caronte se quitó la gorra
de capitán de barco, dedicó
un corte de mangas a los alojados
en la ribera del puerto, y todos a una,
tripulantes en esa nave de inocentes olvidados, 
dedicaron una enorme pedorreta
a los que se quedaron en tierra firme,
anonadados, atónitos y sorprendidos
por presenciar todo aquello,
entre surrealista y esperpéntico,
berlanguiano e incluso kafkiano,
segundos previos a que una ola gigantesca,
tsunami lo llaman unos, karma otros
y venganza certera los que nacieron
bajo el signo de tauro, los barriera de la faz
de la tierra que nunca debió haberles
pertenecido y a la que accedieron sin
plusvalías ni otra clase de impuestos.

El mar, inmenso mar, deslizó aquella
barca en busca de un nuevo horizonte,
una nueva tierra donde campar a sus anchas,
todos ellos, los que tenían la sombra
más alargada y los que de mayores querían
aspirar a volver a ser niños, los que
ensayaban sonrisas ante el espejo
y los que cantaban nanas a los más pequeños,
los que tocaban fox-trot en pianos
desvencijados en decadentes café-bares
y los que siempre soñaron que el mundo
era redondo, como aquellas canicas
de los juegos de su infancia.

- Un mundo redondo – se dijo para sí
un tripulante apoyado en la balaustrada
de la popa. Y mientras proseguía la travesía,
derramó una lágrima de ilusión y quimeras
mientras a su mente le venían ideas de todos
los colores acerca de cómo sería vivir una vida
en un mundo así.

Y cerrando los ojos, mientras el mar le mecía,
lo soñó con una sonrisa de esas que llevan
el color y la luz de las estrellas al alumbrar
el camino de los Justos.


(c) Isidro R. Ayestarán - MMXVII

SILENTIUM. en la librería GIL de SANTANDER





El pasado viernes 26 de enero, la librería GIL de Santander acogió la última parada cántabra de la gira presentación de SILENTIUM. mi nueva obra literaria que alterna verso y prosa, ilustrada por mi hermano Tomás Rodríguez Ayestarán (TRACATA), quien acentuó con sus láminas las pequeñas historias de los tres capítulos que componen mi último literario.
Junto al escritor Fernando Llorente, encargado de desgranar los pormenores de la edición al tiempo que presentó la obra y los entresijos de la propia editorial, el sello independiente Alas Ediciones, y con la música al violín de Irene Filandera, partícipe durante todos los actos de la gira, se realizó un recital en formato íntimo donde al son de diversos temas de música folk fueron presentados ante el público que abarrotó la librería algunos de los poemas más característicos de la obra.
El recital en Gil también sirvió de homenaje al músico Jesús Glück, cuyo tema "El vuelo de Amelia" inspiró el poema "Ellos", con el que se abrió la presentación.
Próximamente, SILENTIUM. viajará por diversas comunidades autónomas del país.

ÚLTIMA PARADA DE SILENTIUM.

Galardonada con el Premio Nacional Librería Cultural de 2013, la librería GIL de Santander acoge el próximo viernes 26 de enero la última parada de la gira presentación de SILENTIUM., la nueva obra del rapsoda y escritor cántabro Isidro R. Ayestarán, editada por el sello independiente ALAS EDICIONES, y que ya fuera presentada en formato escénico en la sala Black Bird Culture I Music junto a la violinista Irene Filandera, la bailarina María Arce, el percusionista Jorge Rodríguez y el propio ilustrador de la obra Tracata, quien realizó el lienzo de la portada durante el espectáculo.

SILENTIUM. está estructurado en tres capítulos, alternando la prosa con el verso, dedicados a los habitantes del mar, el asfalto y de una vida que aprisiona y ningunea.
"Cuesta la extrañeza de pensar en olas y ver verjas, de mirar las aceras y no entender lo que habita en ellas, cuestan las fronteras que se han inventado otros y que se dibujan como axiomas geográficos desde las infancias. Cuesta no ser sincero con las cicatrices, pero cuesta mucho más no serlo con las heridas en carne viva, heridas sin sutura que son entregadas al lector cueste lo que cueste".

El escritor Fernando Llorente y, de nuevo, la violinista Irene Filandera, acompañarán al rapsoda por este nuevo paseo en forma de recital, donde se desgranarán algunos de los títulos que integran su nueva obra.

SILENTIUM.
librería GIL (Hernán Cortés, 23 - Santander)
viernes 26 - 19,00 horas

audiopoema NANA

Audiopoema realizado del poema "NANA", incluido en SILENTIUM.
La nana que una madre le canta a su hija antes de morir ahogada tras un naufragio que impide el llegar a tierra, una tierra prometida en una frontera distinta donde soñaban con una vida mejor.

"Dejarás de tener miedo al asomarte
a esta ventana de asfalto,
a ese soplo de aire fresco que
se resquebraja mientras se desliza
entre mis dedos,
a la aridez del recuerdo de mi nombre,
a cada lágrima que vierten las nubes
para acompañarte en tu naufragio,
a vagar solitaria por el camposanto
de la añoranza".

nuevo recital en la librería LA VORÁGINE



La librería LA VORÁGINE/cultura crítica de Santander, acoge este jueves 14 de diciembre, la presentación de SILENTIUM. donde la violinista Irene Filandera acompañará con su música durante el recitado de algunos de los poemas y relatos de mi última obra literaria.
Durante la presentación, se proyectarán algunos videopoemas realizados durante la gira "Truenos en tiempos de Silentium.".
Os esperamos.

audiopoema LÁGRIMAS DE DIOS


Con imágenes extraídas de la película "The Chase" (Michel Hazanavicius, 2014) y del backdrop que Madonna utilizó para acentuar su versión del "Imagine" de John Lennon en su Re-Invention Tour de 2004, los versos más duros de la obra SILENTIUM. se convierten así, en un alegato a favor de la vida en contraposición de imágenes duras de guerra, lágrimas (sobre todo infantiles) y desesperación por encontrar una vida mejor.

"Lloró Dios al despuntar la aurora..."

nueva presentación de SILENTIUM.


Este viernes 24, la librería DLIBROS de Torrelavega (Cantabria), acoge una nueva presentación de SILENTIUM. 
Un recitado ante un atril desvencijado en homenaje a los que no alcanzaron su sueño de lograr una vida mejor. 
Versos desde la orilla, pequeñas historias desde el asfalto... Silentium.
Os esperamos.


Del material con el que están hechos
los sueños moldeé el eco de tu presencia,
grité el nombre que llevaba tu aroma,
tu recuerdo, tu persona.

Con los acordes de toda caricia
compuse la banda sonora
de nuestra historia, silbada
al viento minutos antes de la aurora.

Con el brillo de tu sonrisa
pinté el lienzo de la vida,
y con todo ella, y todo lo anterior,
dejé de tenerle miedo a la soledad


y esperé tranquilo a la muerte.

SILENTIUM.
(c) Isidro R. Ayestarán - MMXVII

CABARET BOKEH 2011 (parte 1/2)


Primer fragmento del espectáculo CABARET BOKEH, representado en el Bar-Galería BOKEH de Santander el 9 de agosto de 2011, junto a la mimo Cascabel (primer nombre artístico de Rous, quien también participó en los montajes Bohemian Cabaret y Carrousel) y la bailarina Lola (compañera en el espectáculo "Ooohhh.... loca navidad", representado en la sala Colilla Queens y el teatro Casyc de Santander).

VARIETÉS, parte II - el mundo del transformismo y la sociedad LGTB

Segundo fragmento del nuevo espectáculo, dedicado especialmente al mundo del transformismo (guiño a los cuatro montajes representados en la sala Colilla Queens de Santander durante 2009 junto al maestro del transformismo Oky), y un homenaje a los que sufren la Ley fobia con los temas "Tacones en la noche" y "A flor de piel".
Con "El lugar donde ya no se pone el sol" el show va dedicado a todos los que sufren represalias o son aniquilados sistemáticamente por sus respectivos gobiernos (Chechenia, Irán...) debido a su opción sexual.

Va para tod@s ell@s!!!!!!

VARIETÉS, parte I - el mundo del cabaret


Primer fragmento del show VARIETÉS, grabado el pasado domingo 15 de octubre en el RVBICON de Santander. La parte dedicada al mundo del cabaret más deslenguado, socarrón y satírico, con números como "El titiritero", "No me dejes con la mesa puesta", "Cobijando mamarrachos" y "Señorita Medio Metro".

y 10 años después, llegan las VARIETÉS!!!!!





Diez años en el mundo de la farándula bien que se merecían una celebración por todo lo alto, y VARIETÉS, el nuevo montaje escénico, es la guinda de este pastel en forma de trayecto de largo recorrido por los distintos repertorios que han poblado mi carrera, desde aquellos primeros recitales con el blog literario "Nocturnos" pasando por los primeros espectáculos de "El cabaret de los sueños". Desde los shows en la sala Colilla Queens junto al maestro del transformismo OKY a, ya en solitario, con "Bohemian Cabaret" o "Trovador de la madrugada". Desde la sala Doble Arte al Rvbicon, pasando por el Canela, Retros, Ribera del Mar, Santa Fe, Zeppelin, Urban Classics y la sala Bukowski de Madrid.
Todos ellos han servido para cimentar al poeta y al artista, y la sala Rvbicon de Santander se armó con toda la caballería para levantar el telón con este espectáculo donde un excéntrico Maestro de Ceremonias, más glamouroso que nunca con su frac y su bastón, fue desgranando el repertorio más socarrón y cabaretero para dar paso, con chaleco y sombrero bajo, a los tangos y el arrabal del solitario alcoholizado que recita a las estrellas o al rapsoda comprometido con los problemas de hoy día convirtiendo su bastón en una escopeta con la que afrontar los distintos desafíos que la vida va poniendo en el camino.
Así fue VARIETÉS.
Y la próxima cita, el martes 31 en el Canela de Santander.

segunda parte del TRUENOS EN TIEMPOS DE SILENTIUM TOUR

Segunda parte del espectáculo TRUENOS EN TIEMPOS DE SILENTIUM TOUR, realizado en la sala Black Bird Culture I Music de Santander con motivo de la presentación al público y los medios de SILENTIUM. mi nueva obra literaria que aglutina poemas y relatos dedicados a los habitantes del mar, el asfalto y una vida que aprisiona y ningunea, editada por el sello independiente Alas Ediciones.

primera parte del TRUENOS EN TIEMPOS DE SILENTIUM TOUR

Ahí os dejo la primera parte del espectáculo ofrecido el pasado sábado 30 en la sala Black Bird culture i music de Santander con motivo de la presentación oficial de SILENTIUM. mi nuevo libro que aglutina relatos y poemas que hablan sobre los habitantes de un mar y un asfalto que aprisionan y ningunean.
Con la participación de Irene Filandera (violín), María Arce (danza), Jorge Rodríguez (tambor) y el propio Tracata (ilustrador del libro que realizó la portada en directo durante la representación), se desgranaron algunos de los títulos más significativos de la obra ante un público que abarrotó la sala.

Truenos en Tiempos de SILENTIUM Tour

Cuesta la extrañeza de pensar en olas y ver verjas, de mirar las aceras y no entender lo que habita en ellas, cuestan las fronteras que se han inventado otros y que se dibujan como axiomas geográficos desde las infancias, cuesta de igual manera no lanzar al mundo SILENTIUM., texto que apuesta por las olas, por las infancias, porque autores como Isidro R. Ayestarán asumen la valentía de las letras como la revolución asume que se va haciendo cada día más tarde. Cuesta no ser sincero con las cicatrices, pero cuesta mucho más no ser honesto con las heridas en carne viva, heridas sin sutura que este texto entrega al lector, cueste, irremediablemente, lo que cueste.

Presentación en formato escénico-teatral en la sala BLACK BIRD culture i music Club de Santander, el sábado 30 de septiembre, a las 20:30 horas.

PVP SILENTIUM. - 15€


entrevista en LA FACTORÍA DEL RITMO





Estas son algunas de las perlas que he arrojado a lo largo de la entrevista. Podéis leerla entera en el siguiente enlace:
http://www.lafactoriadelritmo.com/fact25/isidro-r-ayestaran/rapsoda-trueno-silencio


SILENTIUM. vídeo promoción

Ahí os dejo con el vídeo promoción que el departamento artístico de ALAS EDICIONES ha realizado para llevar SILENTIUM. a todas partes. Unas imágenes muy reivindicativas, a juego con los relatos y versos que pueblan las 110 páginas de mi nueva obra.
Espero que os guste.

llega SILENTIUM.


"He visto buitres con alas blandiendo coreografías de estado, escuchado himnos y sinfonías que hablaban de los nadie, troquelado siluetas huérfanas de sombra y de alma, al viento banderas ondeando en el hipocentro de mil tornados"

LÁGRIMAS DE DIOS


Lloró Dios al despuntar la aurora,
al desmadejar el ovillo del desaliento
y comprobar que, unánimes,
el dolor y la soledad se troquelaban
en el horizonte nocturno de la vida.
La noria de su silencio
se quedó sin tickets de entrada
y un nuevo aviso de bomba desarmó
el puzle no apto para menores de cinco años.

Vio Dios lo que había creado,
lo desteñido de su nombre
y lo desangelado de su entorno.
El mar ya no era azul, sino rojo.
El árbol, verde en primavera,
se tornó desnudo inmortal en un
otoño sin fecha de caducidad.
El invierno fue el único que
permaneció frío y glacial,
envolviendo al verano hasta
agotar su identidad. Y la torre de babel,
cada vez más alta, imponía el idioma
de la incomprensión a base de tiros en la nuca
y éxodos rutinarios hacia la solución última
en una frontera que había que adivinar.

Despuntó la aurora,
lloró Dios, y mudo,

optó por el suicidio.

(c) Isidro R. Ayestarán
SILENTIUM.
MMXVII

SILENTIUM.

Vídeo promocional de SILENTIUM. Mi nueva obra literaria que aglutina pequeñas historias desde al asfalto, versos desde la orilla... y una invitación a la meditación y el silencio.

PRÓXIMAMENTE.

PASEÍLLO



Desperté a la pesadilla y me abalancé escaleras abajo, raudo, con respiración inquieta y aliento expectante, con un hilillo de voz que apenas dejaba escapar tu nombre, pero el miedo me impidió atravesar aquella puerta que alguien había dejado entreabierta.

Mamá me gritó que no mirara, pero yo sólo quería verte una vez más, aunque simplemente fuera de espaldas mientras aquellos hombres te arrastraban calle abajo, empequeñeciéndote de tal manera que de ti tan sólo quedara un punto lejano perdido en el horizonte de una noche a la que la luna no quiso iluminar.

No volví a verte nunca más, y aún hoy, en que ya soy mayor, cuando veo una puerta entreabierta, recortada en la madrugada, me apoyo en ella para seguir sintiendo el calor de tu último beso de buenas noches.

ISIDRO R. AYESTARÁN

EL HOMBRE DE AGUA

Perdió su billete en lo recóndito de la oquedad de su mirada, en lo vacío y mudo de un lenguaje torpe de luciérnagas con plomos fundidos. Quedó desolado en el centro de una plaza en un tiempo amarillo y asientos solitarios, donde las maderas apolilladas crujían en su única manera de entenderse. Sintió la necesidad de comunicarse y entabló diálogo con sus extrañas parejas de baile, sin embargo, la música de su voz sonaba lejana, como de una primavera aturdida por su gula floral en un tiempo invernal donde el hielo y los árboles desnudos se resaltaban en un lienzo torpe de pinceladas reventadas tras un ataque terrorista.
En un instante de silencio echó la mirada hacia otros puntos cardinales, y se vio solo, empequeñecido en un decorado inmenso que se veía devorado paulatinamente por un denso humo y un color sepia de entreguerras.
Corrió raudo al escuchar el sonido de un tren lejano. Los asientos de la plaza se derrumbaron demolidos por su propio silencio tras tanto tiempo echando en falta a quienes los ocuparon antaño. El impulso de supervivencia escuchaba aquella respiración agitada de los raíles, pero el camino confundido del aturdimiento lo llevó hasta una pasarela de hormigón y cemento donde un graffiti callejero apenas se resaltaba sobre viejos carteles electorales, programas de autoayuda y anuncios propagandísticos de un nuevo apocalipsis.
Sintió el correr del tren bajo sus pies mientras el piso de la pasarela se caía a pedazos hacia un abismo sin fondo. Lloró al verse cada vez más pequeño y el tren se perdía en un punto lejano ya.
- Era el último tren – anunció una voz a sus espaldas –. Lleva a los muertos que quedaron rezagados y que alguien olvidó en lo oscuro del callejón de las tinieblas.
Enloqueció al no ver a nadie cercano, al ignorar de donde procedía la voz mientras giraba sobre sí mismo una y otra vez mientras el atrezzo de cartón piedra se desmoronaba trémulo al son de un violoncelo que una mujer raída tocaba en lo alto de una sima. Su rostro, sin ojos, se movía al compás de su música de réquiem ajeno al revolotear de unos cuervos negros sobre su cabeza y un camisón ceniciento que se iba descomponiendo en cada nota sobre aquel extraño pentagrama hasta dejarla completamente desnuda.
Con pasos nerviosos comenzó a escalar aquella pequeña montaña que también se iba desintegrando con cada nota. Al llegar a la cumbre, la mujer cesó su música de réquiem, se puso en pie, y tras un leve intento por esbozar una sonrisa otoñal quedó convertida en escarcha ante sus ojos. Y quedó más aturdido aún.
En ese momento sólo el silencio y una densa niebla lo rodearon.
Comenzó a llover de una manera premonitoria antes de la tormenta. Y él también comenzó a fundirse en agua al tiempo que se hacía un ovillo consigo mismo en un intento por hallar respuesta ante tanta incomprensión a su alrededor.

El sonido de unas sirenas lo despertó a su realidad.
Se vio sobre una camilla, donde una procesión de focos lo deslumbraban al tiempo que punzadas de calor lo atacaban sin piedad por todo lo que quedaba de su cuerpo. Sin embargo, a pesar de lo irreal de los minutos previos a su despertar a la consciencia, se sentía vivo. Y lloró por eso.
Recordó que aquella mañana, siguiendo a rajatabla su rutina laboral, se dispuso a coger el tren de cercanías que lo acercaría a su puesto de trabajo. Las mismas caras mortecinas de cada mañana lo acompañarían en su viaje de apenas veinte minutos.  El mismo ritmo matinal, los bostezos retardados, las ojeras resaltadas y el silencio en cada una de las miradas. Incluso los mismos asientos destinados para las mismas personas. Como cada mañana.
Apenas diez minutos después, mientras terminaba de leer los titulares en el periódico local, una voz grave rompió la rutina de aquel lunes. Quien gritaba palabras ininteligibles era una mujer de mediana estatura y melena negra quien, portando una gran funda metálica negra de instrumento musical, reventó en mil pedazos antes sus ojos. Y a partir de ahí una sucesión de gritos ahogados por el estruendo de la explosión, junto al romper de cristales, asientos que se levantaban de sus anclajes y restos de cuerpos humanos que vomitaban sus vísceras contra su cuerpo, fueron las últimas percepciones que tuvo de aquella terrible realidad.
Un enorme telón rojo nubló su visión. Adivinó al fondo de un vagón a un chico joven que intentaba ponerse en pie entre el humo y los restos del vagón, pero le vio hundirse de nuevo al comprobar que le faltaba media pierna, arrancada de cuajo. Otra chica joven había quedado encajada entre los restos de uno de los ventanales del vagón, inerte, despedazada. Él intentó mirar su propio cuerpo, con miedo, sin poder esbozar un leve grito. Punzadas de dolor y calor le embargaban allí donde segundos antes había sostenido el periódico de la mañana. Le faltaba el brazo izquierdo y la mano derecha era tan sólo un muñón ensangrentado.
Y entonces, apagó su mirada.

La tormenta cada vez estaba más cerca.
Los relámpagos centelleaban y laceraban el paisaje.
El eco de un violoncelo se escuchaba a lo lejos, junto al revolotear de unos cuervos negros que se reflejaban en charcos de agua, barro y escarcha.
La lluvia había cesado y un viento atronador arrastraba todo a su paso, incluso a los charcos de agua, los cuales, protagonistas en ese extraño y apocalíptico paisaje, se hicieron uno hasta formar un enorme lago.
Un grito estremecedor sirvió de prólogo a un relámpago, y del lago salió una mano hacia lo alto, con los dedos bien abiertos, como si así quisiera apoderarse de todas las respuestas posibles ante tanta incomprensión.
La tormenta siguió su baile.
Los cuervos graznaron y continuaron su viaje entre las nubes, sorteando relámpagos y a la música de réquiem que sonaba en un violoncelo hasta el final de su partitura.


Como cada mañana, la enfermera entró en la habitación del hospital y depositó, junto a la mesa del desayuno, el periódico de la mañana. Cerró luego la puerta tras de sí y la asistenta, de manera rutinaria, comenzó a dar de comer a la boca al paciente de mirada triste que continuaba perdido en un terrible sueño del que no quisiera haber despertado nunca.

(c) Isidro R. Ayestarán
MMXVII